• Eduardo Mendoza recibe con humor el Premio Cervantes 2017

El escritor Eduardo Mendoza reivindica, tras recibir el premio Cervantes 2016 de manos del rey de España, Felipe VI, a la excelencia del humor en la literatura.

En su discurso durante una ceremonia presidida este jueves por los reyes de España en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, Mendoza (Barcelona, 1943) se ha declarado fiel lector de Cervantes y asiduo del Quijote, a cuyas páginas, ha confesado, acude con mucha frecuencia, aunque ha centrado su intervención en cuatro de estas relecturas que ha hecho a lo largo de su vida.

"Vivimos tiempos confusos e inciertos", ha indicado el escritor, y no en lo que se refiere a la política y a la economía, que siempre son así "porque somos una especia atolondrada y agresiva, y quizá mala", sino también en lo que atañe al cambio radical que afecta al conocimiento de la cultura y a las relaciones humanas, ha señalado el premiado.

Vivimos tiempos confusos e inciertos", ha indicado Eduardo Mendoza.

No obstante, Mendoza ha considerado que este cambio "no tiene por qué ser nocivo, ni brusco ni traumático".

Durante su discurso, ha ido desgranando, con muchas pinceladas de humor, lo que las sucesivas lecturas del Quijote le han aportado a lo largo de su vida, desde la primera obligada en el colegio, donde "casi" contra su voluntad se "rindió a su encanto", hasta la última, que emprendió de nuevo de "un tirón" al saberse ganador del premio que ha recibido este jueves.

De su primer contacto con Cervantes, en unos años en los que la figura de don Quijote "había sido secuestrada por la retórica oficial para convertirla en el arquetipo de nuestra raza y el adalid de un imperio de fanfarria y cartón piedra", ha recordado Mendoza, la lectura del Quijote "fue un bálsamo y una revelación".

Fascinado por el lenguaje cervantino y con una vocación temprana de escritor, Eduardo Mendoza aprendió de Cervantes "que se podía cualquier cosa" y que era posible hacerlo con claridad, sencillez, musicalidad y elegancia.

La segunda ocasión fue de bachiller, cuando era "ignorante, inexperto y pretencioso" y le atraían los héroes trágicos, esos que se equivocan: "Y a eso a don Quijote, como a mí, no nos ganaba nadie".

 

En esa tercera lectura descubrió un humor que no está tanto en las situaciones ni en los diálogos, como en la mirada del autor sobre el mundo.

A la ceremonia del Cervantes, además de los reyes de España, han asistido la vicepresidenta de Gobierno, Soraya Saénz de Santa María; la presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes; y el presidente de Ciudadanos, Albert Rivera.

También la presidenta de la Comisión de Cultura en el Congreso, Marta Rivera de la Cruz, el director de la Real Academia de la Lengua, Dario Villanueva, y el director del Instituto Cervantes, Juan Manuel Bonet.

Han asistido pocos escritores, estando entre ellos Pere Gimferrer, Soledad Puértolas y Carme Riera, así como el presidente de Planeta, José Crehueras, y el cineasta Jaime Chávarri, entre otros.

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Publicada: viernes, 21 de abril de 2017 1:44
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