El Gobierno chileno pretendía relanzar el Tratado Transpacífico (TPP), ya desechado por su principal socio, Estados Unidos.
El propósito de este encuentro era lanzar una versión alternativa del Tratado Transpacífico, esta vez con China como potencia, por medio de una declaración de Viña del Mar. Pero no hubo tal cosa. El delegado chino se encargó de poner la lápida.
En lugar de una firma solemne, en una rueda de prensa se enfatizó en la relación del bloque latinoamericano Alianza del Pacífico con sus pares asiáticos.
El Tratado Transpacífico fue negociado por años en absoluto secreto. Los críticos señalan que era un paquete a la medida de las corporaciones transnacionales.
Chile quiso ser la plataforma de un nuevo Tratado Transpacífico, pero terminó siendo el escenario de su sepultura.
Alejandro Kirk, Chile.
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