Los incendios siguen devorando Chile. De los 127 fuegos forestales activos registrados, 50 han sido controlados, 63 se encuentran en combate y 14 han sido extinguidos.
Este nivel de incendios es intencional. Así opina la presidenta, Michelle Bachelet, quien informó que, hasta ahora, 48 personas han sido detenidas por eventual participación en la generación de los incendios.
Toda la región se esmera para controlar los incendios. Varios países como Argentina, Perú, Colombia, México, Panamá y Venezuela han enviado bomberos para ayudar a sus pares chilenos.
Más de 4500 bomberos voluntarios y bomberos forestales, unos 4600 militares, policías y funcionarios públicos, junto con un centenar de aeronaves se enfrentan a los voraces incendios.
Las regiones más golpeadas por las llamas son las de O'Higgins, Maule, Biobío y La Araucanía, donde se concentra un importante sector agrícola, ganadero y de plantaciones de monocultivos propiedad de grandes empresas forestales. Estas cuatro regiones fueron puestas bajo estado de catástrofe.
El Gobierno afirma que las pérdidas económicas son incalculables, y teme, además, que el perjuicio a la fauna y flora de las zonas afectadas sea considerable e irreversible. Hay que esperar para ver el resultado del esfuerzo de los bomberos en vencer los incendios, que cada día son alentados por fuertes vientos, altas temperaturas y una sequía que afecta, desde hace 8 años, al país sudamericano.
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