Las llamas se expanden como una guerrilla contra un Ejército agotado y mal equipado. Los bomberos se ven obligados a mendigar, no siempre con buen resultado.
Incendios hay cada año, y la última guerra fue hace 140, pero Chile destina 77 millones de dólares a combatir incendios y cinco mil millones a la compra de armas.
Los limitados recursos aéreos son como gotas en el mar de fuego que acaba con la vegetación nativa y las pequeñas explotaciones de la zona centro-costera.
Chile posee modernos aviones de combate, fragatas, submarinos, misiles, tanques, pero cuando hay emergencias como esta, el problema siempre son los recursos.
Alejandro Kirk, Litueche, Chile.
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