• La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff.
Publicada: martes, 19 de abril de 2016 17:14
Actualizada: miércoles, 20 de abril de 2016 8:50

La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, ha asegurado ser "víctima de un proceso basado en una injusticia y un fraude político" que no traerá estabilidad política porque rompe las bases de la democracia.

"Esto no traerá estabilidad política al país. ¿Por qué no trae estabilidad política al país? Porque rompe la base de la democracia", ha asegurado este martes la mandataria, reunida con la prensa extranjera, y ha insistido en que no hay “una sola prueba" en su contra ni "tiene ningún proceso por corrupción".

Esto no traerá estabilidad política al país. ¿Por qué no trae estabilidad política al país? Porque rompe la base de la democracia", ha señalado la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff.

Las declaraciones de la presidenta surgen en momentos en los que ha comenzado a formarse la comisión del Senado que evaluará un juicio en su contra, después de que la Cámara de Diputados aprobase el inicio del proceso el domingo, con miras a su destitución. 

La presidenta brasileña ha aseverado que este proceso busca acabar con el crecimiento económico que vive Brasil en la actualidad y ha añadido que el impeachment (proceso de destitución) en su contra "no va a traer estabilidad política porque rompe las bases de la democracia".

Rousseff, además de asegurar que en su nación hay una vena golpista que estaba dormida que, según ha reiterado, lideran desde hace meses los sectores de la derecha nacional e internacional, ha señalado que su segundo mandato "se ha caracterizado por la desestabilización".

En este sentido ha lamentado que los procesos de juicio político se han vuelto un instrumento contra los mandatarios electos democráticamente. "Estoy segura de que no hubo un solo presidente después de la democratización del país que no haya tenido procesos de disuasión en el Congreso. Todos los tuvieron", ha destacado.

Asimismo, ha argumentado que es víctima de "una conspiración", ya que "la única forma de llegar al poder en Brasil", tras la introducción del voto electrónico que garantiza la legitimidad de los comicios, es con "una elección indirecta".

Por otra parte ha insistido en que su gestión debe seguir avanzando para acabar con la desigualdad mediante la redistribución de los ingresos y ha defendido que no es responsable de ningún crimen ni de la crisis económica, sino "víctima de un proceso basado en injusticia y fraude". 

La jefa del Poder Ejecutivo ha argumentado que ninguno de los diputados que aprobó el juicio habló claramente de los motivos por los que apoyaba el proceso, y ha recalcado que las operaciones financieras realizadas durante su Gobierno están sujetas a la ley.

Rousseff, reiteradas veces, ha ratificado que "jamás" renunciará y que luchará para derrotar lo que considera un golpe de Estado orquestado por su "traidor" y "conspirador" vicepresidente, Michel Temer, y el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, involucrado en casos de corrupción.

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