Según un informe publicado el domingo por el diario israelí The Jerusalem Post, el rey bahreiní, Hamad bin Isa Al Jalifa, ha dado a conocer un giro total en la postura de su país, y la de otros Estados árabes, en lo referente a las relaciones con el régimen de Israel.
En un evento celebrado la semana pasada en Simon Wiesenthal Center (Los Ángeles, EE.UU.), los rabinos Marvin Hier y Abraham Cooper, presidente de dicho centro, revelaron las declaraciones del rey bahreiní al respecto.
Conforme a los detalles ofrecidos por estos dos funcionarios, recoge la fuente, en una visita realizada a principios del presente año a Manama (capital de Bahréin), el monarca bahreiní les había expresado su desacuerdo con el sistema de boicot árabe que prohíbe cualquier tipo de relación con el régimen de Tel Aviv.
Asimismo, prosiguieron, el rey Hamad les había comunicado sus planes para permitir viajes de nacionales bahreiníes a los territorios ocupados palestinos como un paso hacia la normalización de lazos entre ambas partes.
Esta noticia tiene lugar mientras el pasado 15 de septiembre el hijo del rey bahreiní, el príncipe Nasser bin Hamad Al Jalifa, firmara en el mismo centro una declaración de tolerancia religiosa.
Informes y documentos oficiales revelados en los últimos años muestran un creciente acercamiento secreto entre las autoridades de Israel y de algunos países árabes del Golfo Pérsico.
Arabia Saudí, nación que un día defendía a Palestina, enviando tropas a combatir a israelíes, parece que ahora ha entrado en una alianza estratégica con el régimen de Tel Aviv. Fuentes israelíes han revelado que Israel, junto con su aliado estadounidense, colabora en la ofensiva de Riad contra Yemen.
Activistas palestinos y grupos de resistencia advierten de que la normalización de los nexos entre dichos países y el régimen de Tel Aviv será una traición cuyo único resultado sería animar a los israelíes a aumentar la represión contra los palestinos.
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