El fenómeno meteorológico, también conocido como ‘Odette’, ha desencadenado una destrucción generalizada, principalmente en el centro del país insular, situado en el sudeste asiático, dijeron las autoridades el sábado.
Hay más de 300 000 desplazados, 10 desaparecidos, 13 heridos y al menos 108 muertos como consecuencia del mortal tifón, que ha provocado vientos de 195 kilómetros por hora, según el último balance proporcionado por el Consejo Nacional de Reducción del Riesgo y Gestión de Desastres de Filipinas (NDRRMC, por sus siglas en inglés).
El paso del tifón ha dejado a cinco millones de personas en todo el archipiélago sin acceso a la electricidad, conexión de internet y teléfonos móviles, y causado importantes daños en las islas Visayas y en Minadanao.
Rai, el decimoquinto tifón que sacude este año Filipinas, es uno de los más mortíferos.
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