• Soldados estadounidenses en una maniobra militar conjunta con fuerzas filipinas.

El presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte, afirma que revisará el acuerdo militar con ‎EE.UU., rubricado en 2014, y podría anularlo.‎

“Ahora, quisiera recordar a los estadounidenses que (el pacto) es un documento oficial, pero solo fue firmado por un asistente (el exministro filipino de Defensa Voltaire) Gazmin. No lleva la firma del presidente de la República de Filipinas (Benigno) Aquino. Aquino no lo firmó”, declaró el domingo el mandatario del país asiático en una intervención en un acto público en la ciudad central de Bacolod.

EE.UU. y el anterior Gobierno filipino firmaron en 2014 el Acuerdo de Cooperación para Mejorar la Defensa (EDCA, por sus siglas en inglés), pacto que permite a EE.UU. utilizar las bases filipinas y aumentar su presencia en la región del sudeste asiático.

Ahora, quisiera recordar a los estadounidenses que (el pacto) es un documento oficial, pero sólo fue firmado por un asistente (exministro filipino de Defensa Voltaire) Gazmin. No lleva la firma del presidente de la República de Filipinas (Benigno) Aquino. Aquino no lo firmó”, declaró el presidente de Filipinas, Rodrigo Duterte

Según ha recogido este lunes la agencia oficial china de noticias Xinhua, Duterte advirtió de que, una vez revisado el documento, su país podría anular el acuerdo y no efectuar ejercicios militares conjuntos con Estados Unidos, tal como había prometido con anterioridad.

El dignatario asiático, además, restó importancia a las advertencias de los críticos sobre que, de anularse el acuerdo, las empresas e inversiones estadounidenses saldrían de Filipinas, aduciendo que no afectará a la economía del país.

“Mi mensaje a los estadounidenses es este: nunca vamos a pasar hambre”, repitió, al tiempo que abogó por “abrir un nuevo frente en la política exterior de Filipinas” y comprar armas a otros países.

 

Washington y Manila apuntalaron su colaboración militar en 2014 y hasta ahora eran aliados tradicionales en la región, donde, de hecho, secundan la misma postura hacia China en la disputa territorial del mar de China Meridional.

No obstante, la relación entre ambos países se ha deteriorado notablemente con la llegada de Duterte a la presidencia. En dos meses de mandato, Duterte ha criticado lo que considera la intromisión de la Casa Blanca en los asuntos internos de Filipinas y, además, ha provocado incidentes diplomáticos tras llamar “hijo de puta” al presidente de EE.UU., Barack Obama, por las críticas de este a su violenta campaña antidrogas.

mjs/nii/

Publicada: lunes, 3 de octubre de 2016 6:30
Actualizada: miércoles, 5 de octubre de 2016 4:00
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