El paro, que se extiende a los servicios de recolección de basura, limpieza de calles y oficinas municipales, se ha expandido a las escuelas municipales, que han iniciado las clases este lunes con dos horas de retraso. También habrá protestas alrededor de la ciudad, ha informado el diario israelí The Jerusalem Post.
El pasado jueves, el alcalde israelí de Al-Quds, Nir Barkat, emitió un ultimátum al ministro israelí de finanzas, Moshe Kahlon, para que costee las necesidades de la ciudad. Barkat exige que el tesoro israelí haga donaciones especiales a Al-Quds.
Desde el domingo, no se ha recogido basura, ni ha habido recepciones públicas en los departamentos del ayuntamiento ni respuestas en el centro de llamadas local. Los servicios psicológicos para niños están detenidos, así como los que involucran a los limpiadores callejeros, empleados municipales y administradores de impuestos.
Por segundo año consecutivo, Barkat y Kahlon no han llegado a un acuerdo sobre la suma de la subvención especial ni ahora sobre los arreglos de pago.
Barkat ha exigido que la ciudad reciba la totalidad de la suma directamente del tesoro, y no de los respectivos ministerios involucrados, como los de bienestar y educación. Pero ahora incluso la suma general de las subvenciones ha sido objeto de desacuerdo.
Ayer domingo, se celebró una masiva concentración de protesta frente a las oficinas del ministerio de finanzas. En la protesta, el alcalde, rodeado por casi todos sus miembros de la coalición y cientos de empleados municipales, declaró que "no habrá limitaciones a la huelga y que nunca dejará que Jerusalén y sus residentes sean abandonados".
El gabinete del primer ministro israelí, Benyamin Netanyahu, se ha enfrentado en los últimos años a múltiples protestas, tanto de carácter económico como social. El mismo Netanyahu ha sido acusado en ocasiones de restringir la libertad de expresión dentro de los territorios ocupados, otras veces fue culpado por racismo y tratos discriminatorios contra ciertos grupos migrantes, e incluso ha sido cuestionado por su política expansionista, a causa de los asentamientos.
Pero lo que más ha encolerizado últimamente a los ciudadanos israelíes ha sido la implicación de Netanyahu en múltiples casos de corrupción y malversación de fondos públicos. Los israelíes han exigido con numerosas protestas la renuncia del primer ministro, advirtiendo de que tienen tolerancia cero con la corrupción.
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