En un informe publicado el lunes, RSF denunció la muerte el pasado viernes de un corresponsal de la cadena televisiva yemení Al-Masirah, Mohamad Hashem Homrane, “por las heridas sufridas en un ataque aéreo un día antes en la ciudad de Dhahiane”, situada en la provincia noroccidental de Saada.
Según medios locales (yemeníes), el periodista estaba preparando un reportaje sobre los daños causados por los bombardeos (saudíes) en la ciudad, cuando resultó gravemente herido”, afirmó Reporteros Sin Fronteras.
“Según medios locales, el periodista estaba preparando un reportaje sobre los daños causados por los bombardeos (saudíes) en la ciudad, cuando resultó gravemente herido”, afirmó RSF, lamentando que “sólo tenía 17 años”.
La muerte de Homrane se produjo cinco días después de que otro periodista “freelance” perdiera la vida en similares circunstancias en las afueras de la capital de Sána, mientras fotografiaba las zonas castigadas por la aviación militar saudí, agregó.
De acuerdo con la responsable de RSF para Oriente Medio, Alexandra el-Khazen, la situación de la libertad de información en Yemen se ha vuelto “extremadamente preocupante” para los periodistas, que trabajan en un entorno cada vez más “hostil”.
Recordó asimismo a todas las fuerzas beligerantes que son “responsables de la seguridad de los periodistas”, subrayando que cualquier crimen contra ellos no debe quedar “impune”.
Yemen afronta una cruenta guerra desde que Arabia Saudí comenzara en marzo de 2015 una fallida intervención militar en su vecino sureño con el fin de restaurar en el poder al fugitivo expresidente yemení, Abdu Rabu Mansur Hadi, un estrecho aliado de Riad.
En sus ataques, que han recibido duras críticas regionales e internacionales, Riad incluso ha recurrido en varias ocasiones a usar armamentos prohibidos como municiones de racimo.
Según las últimas estadísticas de las Naciones Unidas, la guerra saudí contra Yemen ya ha dejado más de 32.000 víctimas, entre muertos y heridos, en su mayoría civiles.
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