El presidente panameño, Juan Carlos Varela, anunció que la habilitación de una cárcel en una isla del Pacífico para reos de máxima seguridad es un hecho, a pesar de las críticas que condenan el proyecto, que le costará al Estado alrededor de 150 mil dólares, sin ser una respuesta a los problemas de hacinamiento que afronta el sistema penitenciario.
La cárcel fue diseñada para albergar seis reclusos y el presidente Varela ha justificado la iniciativa, aduciendo que tratan de evitar que el crimen organizado y el pandillerismo sean dirigidos desde las cárceles, lo que ha levantado dudas acerca de la capacidad de las medidas de seguridad implementadas actualmente por el sistema penitenciario.
El proyecto también despierta alarmas sobre derechos humanos, ya que a juicio de la Defensoría del Pueblo y otras organizaciones especializadas, esta cárcel atentaría contra las normas constitucionales y convenios internacionales sobre el trato a privados de libertad.
Los reos, entre los que se encuentran los líderes de las bandas criminales más peligrosas del país, se trasladarán a partir del 1 de mayo al centro penitenciario en Punta Coco, en la Isla del Rey del archipiélago de Las Perlas, en la Bahía de Panamá.
Sara Morales Gallego, Ciudad de Panamá.
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