El Departamento de Correcciones y Rehabilitación de California (CDCR, por sus siglas en inglés) presentó "un protocolo de una sola sustancia" como método para aplicar la pena capital, de esta manera, evitaría las objeciones que levantaba la mezcla de tres componentes que solía usar el estado.
Esta propuesta ofrece salvaguardias para asegurar que la ejecución respeta la Octava Enmienda de la Constitución estadounidense, según un comunicado del CDCR.
Con 747 reos, California (suroeste) es de lejos el estado con mayor población en el corredor de la muerte, seguido de Florida y Texas (sur).
Esta propuesta ofrece "salvaguardias para asegurar que la ejecución respeta la Octava Enmienda" de la Constitución estadounidense, según un comunicado del CDCR.

La última ejecución que se produjo en California, data del 2006, cuando el recluso Michael Angelo Morales, sentenciado por violar y asesinar a una mujer, logró suspender su condena a muerte denunciando que el método de ejecución le causaría un dolor "cruel e inusual", en contra de lo que establece la Octava Enmienda.
Por otra parte, otros estados han adoptado protocolos de una sola droga mortal, pero el número de ejecuciones ha caído en los últimos años debido a denuncias y por la dificultad en encontrar las sustancias -los proveedores europeos se niegan a suministrarlas, ya que en el viejo continente la pena capital está prohibida-.
California no usaría el mismo componente en cada caso, pero podría escoger entre cuatro barbitúricos diferentes.
La sugerencia será ahora debatida, pero tardaría un año para entrar en vigor si es aprobada, aun así hay muchos procesos en curso en las cortes del estado de California para impedir las penas capitales, medida al que se opone una parte importante de la sociedad norteamericana.

En este sentido, el año pasado, un tribunal federal declaró que el sistema de ejecuciones estatales era "disfuncional", similar a la "tortura mental", lo que viola la Constitución.
Sobre los 50 estados que componen EE.UU., 31 todavía aplican las ejecuciones mientras que otros 19 la abolieron.
El estado de Arkansas, en el sur de EE.UU., anunció que pretendía retomar las ejecuciones de presos a partir del pasado mes de octubre, una decisión que supone recuperar la pena capital tras diez años sin aplicarla.
El pasado 30 de septiembre, el estado sureño de Georgia ejecutó a una mujer llamada, Kelly Gissendaner, condenada por la muerte hace 18 años de su esposo.
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