A pesar del llamado del papa Francisco el martes a que no la ejecutaran, le aplicaron la pena capital a través de una inyección letal en la Prisión de Diagnóstico y Clasificación de Georgia en Jackson.
Como representante personal de Su Santidad, hago una petición urgente en su nombre para que se le cambie la pena de muerte a la señora Kelly Gissendaner, cuya ejecución está programada para este martes", dice la carta firmada por el arzobispo Carlo María Vigano.
La Corte Suprema de Estados Unidos negó tres solicitudes de suspensión de la ejecución.
La abogada Susan Casey dijo que los hijos de Gissendaner estaban "destrozados".
"Le pedimos a la junta 24 horas adicionales para que pudieran visitar a su madre", dijo. "Eso fue rechazado", acotó.
El papa Francisco había enviado una carta a la junta de libertad condicional de Georgia pidiéndole que le perdonara la vida a Gissendaner. El pontífice le hizo llegar la misiva a la junta a través del arzobispo Carlo María Vigano.
"Como representante personal de Su Santidad, hago una petición urgente en su nombre para que se le cambie la pena de muerte a la señora Kelly Gissendaner, cuya ejecución está programada para este martes", dice la carta firmada por el arzobispo.
La carta cita la intervención de Francisco en el Congreso de EE.UU. el jueves pasado en la que el pontífice afirmó que estaba convencido que abogaría por la abolición global de la pena capital.

"No queremos minimizar la gravedad del crimen por el que se condenó a la señora Gissendaner", dice la misiva, "y simpatizamos con las víctimas, pero no obstante les imploro, considerando las razones que se les han presentado como junta, que le cambien la sentencia por una que exprese mejor la justicia y la piedad".
Kelly, de 47 años de edad, fue sentenciada a muerte por el crimen cometido en 1997, en el que buscó a su amante, Gregory Owen, para que matara a su esposo. Es la primera mujer ejecutada en el estado de Georgia en los últimos 70 años.
Gissendaner estuvo cerca de la ejecución dos veces este año. La primera vez, fue aplazada debido a una tormenta invernal; la segunda, fue suspendida a causa de la polémica alrededor del cóctel letal de drogas usado por el estado. Su familia y amigos solicitaron clemencia pero la Junta de Indultos y Libertad Condicional de Georgia, denegó su solicitud.
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