Con esa expresión se conoce a cerca de 200.000 coreanas que fueron usadas como esclavas sexuales por las tropas japonesas durante sus campañas bélicas en la península coreana durante el periodo colonial de Japón (1910-1945).
Congregados frente a la embajada de Japón en Seúl (capital surcoreana), las 'mujeres de confort' y sus simpatizantes han tachado ese acuerdo de “humillante” y han asegurado que continuarán la lucha hasta obtener justicia.
Los manifestantes exigen a Japón que asuma su responsabilidad formal y legal de ese episodio y ofrezca disculpas formales a las víctimas de guerra ya fallecidas.
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