El portavoz del movimiento popular yemení Ansarolá y jefe de la delegación negociadora, Muhamad Abdul Salam, denunció el domingo que Arabia Saudí incumplió los compromisos alcanzados con Yemen antes de 2023, puntualizando que Saná mantuvo contactos directos e indirectos con Riad para exigir la aplicación de la hoja de ruta, el fin del bloqueo y medidas humanitarias urgentes. “Presentamos más de una propuesta, pero, lamentablemente, no dio ni un solo paso adelante”, afirmó.
Sostuvo que Riad considera que los cambios regionales e internacionales y el apoyo de Yemen a la operación Tormenta de Al-Aqsa le permiten eludir sus compromisos. Según el funcionario, Arabia Saudí confía en que “una mayor presión humanitaria y económica obligará a Saná a aceptar lo que no logró imponer por la vía militar”.
Asimismo, señaló que Arabia Saudí bombardeó el aeropuerto de Saná el 13 de julio de 2026, pese a las advertencias sobre la gravedad de esta acción. “Fue un acto provocador que puso fin al alto el fuego y al proceso de distensión”, afirmó.
En la misma jornada, el portavoz de las Fuerzas Armadas de Yemen, el general de brigada Yahya Sari, informó de que Arabia Saudí lanzó 110 ataques aéreos y con misiles en las últimas 24 horas contra objetivos civiles en la capital, Saná, y otras provincias del país.
Según Sari, estas agresiones dejaron más de 30 muertos y heridos, en su mayoría mujeres y niños. Asimismo, señaló que el número total de ataques aéreos y con misiles saudíes contra Yemen desde el inicio de la escalada asciende a 2652 personas.
Por su parte, la agencia oficial yemení Saba informó de que el Ministerio de Salud del país anunció que desde el inicio de la agresión saudí contra Yemen, el 3 de septiembre, hasta el 18 de octubre, un total de 536 civiles han muerto o resultado heridos, la mayoría mujeres y niños.
“Estas cifras confirman que el enemigo saudí ataca de forma deliberada y directa bienes de carácter civil e instalaciones de servicios, además de utilizar armas prohibidas internacionalmente y bombas de racimo”, reza el comunicado del Ministerio yemení.
En marzo de 2015, Arabia Saudí y sus aliados impusieron un bloqueo a Yemen e iniciaron una guerra a gran escala, con el apoyo de Estados Unidos y varias naciones occidentales en términos de recursos militares, políticos y logísticos.
Pese a un frágil alto el fuego alcanzado en 2022, Arabia Saudí bombardeó el aeropuerto de Saná en julio, lo que desencadenó ataques yemeníes contra bases, puertos y aeropuertos saudíes, así como petroleros en el mar Rojo.
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