• Mohamad al-Bujaiti, alto dirigente del movimiento popular yemení Ansarolá.
Publicada: domingo, 18 de octubre de 2026 19:55

Yemen ha afirmado que Egipto no entrará en guerra contra el país ni repetirá la amarga experiencia de su intervención militar, en alusión a su pasado en territorio yemení.

El presidente egipcio, Abdel Fatah al-Sisi, expresó la solidaridad de Egipto con Arabia Saudí y su disposición a adoptar las medidas necesarias para defender su seguridad y soberanía, al tiempo que abogó por una solución diplomática para reducir las tensiones.

En respuesta a las declaraciones del presidente egipcio sobre la solidaridad de su país con Arabia Saudí, Muhamad al-Bujaiti, miembro del buró político del movimiento Ansarolá de Yemen, ha recordado este domingo la intervención militar egipcia en Yemen entre 1962 y 1968.

En este contexto, Al-Bujaiti ha declarado en una entrevista con la cadena de televisión Al-Araby que “Egipto es demasiado grande como para participar en una agresión militar contra Yemen y alinearse con Estados Unidos, el régimen israelí y los grupos takfiríes”.

l referirse a las declaraciones del presidente egipcio, el funcionario yemení ha confirmado que “estas ponen de manifiesto la preocupación y el temor de los dirigentes saudíes, quienes, pese a su papel de agresores, piden ayuda a otros países para protegerse y defenderse”.

En el mismo contexto, Al-Bujaiti ha añadido que no espera que Egipto participe en un ataque contra Yemen, ya que hacerlo supondría alinearse con Estados Unidos, el régimen israelí y los grupos takfiríes.

“Arabia Saudí se encuentra en la posición de agresor, mientras que Yemen defiende su territorio y su soberanía”, ha agregado.

Al-Sisi anunció el sábado, durante un discurso pronunciado en la ceremonia de graduación de los cadetes de la Academia Militar de Egipto, que su país está dispuesto a adoptar las medidas necesarias para defender a Arabia Saudí.

La intervención militar de Egipto en Yemen (1962-1968)

La intervención militar egipcia en Yemen comenzó en 1962, tras el derrocamiento de la monarquía y la proclamación de la república.

El entonces presidente egipcio, Gamal Abdel Nasser, envió tropas para apoyar a los republicanos frente a los partidarios del imán Muhammad al-Badr, respaldados por Arabia Saudí y Jordania. El conflicto se convirtió en un escenario de rivalidad regional durante la década de 1960.

La intervención supuso un elevado coste humano, económico y militar para Egipto. Tras la guerra contra Israel en junio de 1967, El Cairo aceleró la retirada de sus fuerzas, que abandonaron Yemen a finales de ese año, aunque la guerra civil continuó hasta 1968.

Esta experiencia evidenció las dificultades y los costes de una intervención militar prolongada en Yemen.

ght/tmv