Gomis celebró el jueves el tanto como tradicionalmente lo hace: gateando, simulando ser un león, moviendo las manos como garras y con gestos similares a los de una fiera.
Su actuación fue tan vehemente que un niño recogebolas, que estaba detrás del arco del gol, salió corriendo despavorido, pues Gomis iba justo hacia él.
Sin embargo, al final del partido con el equipo Al Ittihad, que terminó 2-0 a favor del Al Hilal, líder de la liga, el galo buscó al menor, lo abrazó, le dio un beso y le regaló su camiseta para hacerle borrar el mal momento que le hizo pasar.
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