Esta intervención provocativa ha dejado varias reacciones de rechazo a las políticas de la nueva Administración norteamericana que, para los sirios, es parte de un plan tramado en su contra.
En continuidad con su intervención en la crisis en Siria, desde hace más de seis años, Estados Unidos ha lanzado misiles de crucero contra una base aérea en el centro del país árabe, en una supuesta respuesta a las acusaciones sin fundamento del uso de armas químicas en la localidad de Jan Sheijun (noroeste) por parte de las fuerzas sirias.
Los expertos militares ven en la agresión norteamericana un mensaje de la nueva Administración estadounidense para animar a los grupos terroristas y sus patrocinadores a seguir actuando contra el Gobierno legítimo de Bashar al-Asad.
Las acusaciones de EE.UU. sobre el uso de armas químicas se plantean mientras el Gobierno sirio, vació en 2014 todo su arsenal químico. En virtud de un acuerdo entre Washington y Moscú, se lo entregó a la Organización para la Prohibición de Armas Químicas (OPAQ).
Los sirios han expresado su rechazo categórico a la agresión estadounidense y consideran que "este crimen" demuestra una vez más que Washington es cómplice de las organizaciones terroristas en el derramamiento de sangre de civiles desde hace más de 6 años.
Bashar Barazi, Damasco.
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