En el marco de la ceremonia de despedida y sepelio del Líder mártir de la Revolución Islámica, el ayatolá Seyed Ali Jamenei, asesinado al inicio de la agresión estadounidense-israelí contra la nación persa a finales del febrero pasado, el ministro de Asuntos Exteriores de Irán, Seyed Abás Araqchi, ha declarado que la política exterior del país se basa en la dirección y el liderazgo del Líder mártir.
“Los tres principios fundamentales que rigen la política exterior de la República Islámica de Irán, dignidad, sabiduría y conveniencia, fueron concebidos bajo su dirección y liderazgo, y se establecieron como la base de la política exterior del país”, ha declarado Araqchi.
Ha afirmado que la principal rasgo del líder mártir de la Revolución, reconocido tanto por aliados como por adversarios, era su firme defensa de la dignidad nacional. “Siempre quiso que Irán y el pueblo iraní fueran dignos, orgullosos, imponentes y firmes”, ha destacado el canciller iraní.
Ha explicado que esa búsqueda de la dignidad estuvo siempre acompañada de sabiduría y sentido de la conveniencia. Es decir, sus decisiones, además de preservar la dignidad, se adoptaban con prudencia y sobre la base del interés nacional, ha asegurado el jefe de la Diplomacia iraní.
El ayatolá Seyed Ali Jamenei fue asesinado, junto con algunos miembros de su familia, el 28 de febrero, el primer día de la guerra de agresión ilegal de 40 días librada por Estados Unidos y el régimen israelí contra Irán.
Irán dio una contundente respuesta con misiles y drones dirigidos a los territorios ocupados por Israel y objetivos estadounidenses en la región.
Los actos de despedida y sepelio del ayatolá Jamenei iniciaron este viernes; la primera etapa de las ceremonias fúnebres comenzó con la presencia de dignatarios extranjeros y destacadas figuras religiosas, quienes presentan sus respetos en el Gran Mosalá de Teherán. Líderes religiosos y funcionarios extranjeros, que han llegado a Teherán, rinden homenaje delante del féretro del Líder mártir.
Las ceremonias de despedida hasta su última morada continuarán hasta el lunes con una procesión fúnebre a lo largo de una ruta de 10 kilómetros, seguida de ritos en la ciudad santa de Qom el 7 de julio, en Irak el 8 de julio y el entierro en Mashad el 9 de julio.
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