Por Maryam Qarehgozlou
Estos pueblos no son meros asentamientos, sino verdaderos depósitos vivos de cultura, tradición y resiliencia humana, elementos que definen tanto a esta provincia costera como al país en su conjunto.
En estas localidades, el ritmo de la vida cotidiana sigue el compás de las mareas, y generación tras generación ha aprendido a convivir con el mar, entendido al mismo tiempo como fuente de sustento y de identidad.
Pueblos costeros y su potencial
Varios pueblos costeros de Hormozgán destacan por su singular potencial cultural y natural.
El pueblo de Laft, en la isla de Qeshm, es conocido por sus históricas torres de viento, su arquitectura tradicional y su cercanía a los bosques de manglares de Hara.
Laft ofrece un gran potencial para el turismo cultural, la exploración arquitectónica y el ecoturismo.
Cerca de allí, el pueblo de Suhaili ha alcanzado un amplio reconocimiento como un ejemplo exitoso de turismo comunitario y sostenible que contribuye a la economía local.
Su ubicación junto a los manglares convierte a los recorridos en barco y a la educación ambiental en atracciones centrales, mientras que la participación de la población local garantiza que los beneficios económicos permanezcan dentro de la comunidad.
Más al oeste, Bandar Maqam se distingue por su costa espectacular, sus orillas rocosas y un entorno natural relativamente intacto.
Esta zona posee un notable potencial para el turismo de naturaleza y de aventura, especialmente para viajeros que buscan destinos menos comercializados.
En la isla de Ormuz, pequeños pueblos se asientan en un impresionante entorno natural, marcado por suelos de vivos colores y formaciones costeras singulares.
Ormuz se ha convertido en un símbolo del turismo creativo, donde el arte, la naturaleza y la cultura local se entrecruzan.
En el este de Hormozgán, pueblos como Riku y otros asentamientos costeros menos conocidos continúan dependiendo principalmente de la pesca tradicional y de la producción local de alimentos.
Aunque están menos desarrollados en términos de infraestructura turística, estas comunidades poseen un gran potencial para un turismo responsable y de pequeña escala, centrado en la autenticidad y la preservación cultural.
Cultura y tradiciones sociales
La cultura de las comunidades costeras de Hormozgán está profundamente influida por siglos de comercio marítimo y de interacción con costas lejanas.
Elementos de las culturas persa, árabe, africana e india se entrelazan en las costumbres locales, la música y la vida social, lo que convierte a estas zonas en destinos turísticos ideales.
Muchos rituales y ceremonias están vinculados al mar: plegarias por aguas tranquilas, celebraciones que marcan el inicio de las temporadas de pesca y reuniones comunitarias que refuerzan los lazos sociales.
La vestimenta tradicional, en particular las prendas de vivos colores que usan las mujeres, sigue siendo una expresión visible y significativa de la identidad cultural.
Música y rituales
La música tradicional bandari, a menudo acompañada por instrumentos como el ney-anban (un tipo local de gaita) y los tambores, refleja la vitalidad y la apertura propias de la vida costera.
La música desempeña un papel fundamental en ceremonias, celebraciones y actos comunitarios, fortaleciendo la identidad colectiva y preservando las tradiciones orales transmitidas de generación en generación.
Gastronomía y cultura alimentaria local
La gastronomía local es otro rasgo definitorio de la vida en los pueblos costeros de Hormozgán.
Enraizada en la abundancia del mar, la cocina tradicional se basa en gran medida en pescado fresco, camarones, dátiles y especias aromáticas.
Platos como el ghaliyeh mahi —un guiso picante de pescado aromatizado con tamarindo— y el arroz con camarones hovari son pilares de la dieta regional.
Los platos elaborados a base de dátiles, como el bereng-e disho, un arroz cocido con jarabe de dátiles, reflejan la estrecha relación entre la agricultura y la vida costera.
En muchos pueblos, el mahyawa, una salsa de pescado fermentado preparada mediante métodos ancestrales, sigue elaborándose en los hogares y se sirve con pan local.
Para los visitantes, compartir una comida en una casa del pueblo suele convertirse en una de las experiencias más memorables.
La pesca y los medios de vida marítimos
La pesca sigue siendo la columna vertebral de la economía costera y una piedra angular de la identidad local.
En pueblos como Bandar Maqam y a lo largo de las costas de la isla de Qeshm, la pesca es más que una ocupación: es una forma de vida heredada.
Pequeñas embarcaciones de madera, redes hechas a mano y el conocimiento tradicional de las corrientes marinas y de las estaciones continúan desempeñando un papel central.
Estas prácticas no solo sostienen a las comunidades locales, sino que también ofrecen un importante potencial para el turismo experiencial, permitiendo a los visitantes observar o incluso participar en los métodos tradicionales de pesca.
Artesanías y artes locales
Las artesanías de los pueblos costeros de Hormozgán están estrechamente vinculadas a su entorno natural.
El tejido con hojas de palmera, la cestería y la elaboración de esteras son oficios comunes, que utilizan materiales fácilmente disponibles en la región.
Técnicas de bordado como el uso de hilo dorado en prendas tradicionales evidencian tanto la destreza artística como la continuidad cultural.
En la isla de Ormuz, los usos creativos de los suelos de vivos colores y de las sales naturales de la isla han dado lugar a formas distintivas de expresión artística, transformando los materiales locales en símbolos de orgullo cultural y de oportunidad económica.
Hospitalidad y vida comunitaria
La hospitalidad es un valor social definitorio en los pueblos costeros de Hormozgán.
Acoger a los visitantes en el propio hogar, ofrecer comida tradicional y compartir las actividades cotidianas son costumbres profundamente arraigadas.
Con frecuencia, los turistas son invitados a observar o participar en las rutinas diarias —desde la pesca y la cocina hasta la elaboración del pan—, lo que genera intercambios culturales significativos que van más allá del turismo convencional.
Turismo, medio ambiente y futuro
Los expertos coinciden en que el futuro del turismo en los pueblos costeros de Hormozgán depende de lograr un equilibrio entre el desarrollo y la conservación del medio ambiente.
La combinación de paisajes naturales intactos, un rico patrimonio cultural, una gastronomía singular y artesanías tradicionales posiciona a estos pueblos como destinos ideales para el turismo cultural, el ecoturismo y los viajes basados en experiencias.
