Vamos a tratar que ellos entiendan claramente que el acuerdo que tendrían que firmar en realidad no es un corsé, sino una base para que tengan la certeza de las condiciones de existencia de aquí en adelante, por lo menos durante la licencia del acuerdo y más allá incluso”, afirmó el mediador de la Cancillería uruguaya.
“Vamos a tratar que ellos entiendan claramente que el acuerdo que tendrían que firmar en realidad no es un corsé, sino una base para que tengan la certeza de las condiciones de existencia de aquí en adelante, por lo menos durante la licencia del acuerdo y más allá incluso”, afirmó el miércoles el mediador de la Cancillería uruguaya, Christian Mirza.
A este respecto, agregó que los expresidiarios firmarán hasta el fin de este año el acuerdo y el “Estado uruguayo no los va a dejar desamparados, a la deriva”.
Se trata de un acuerdo que les otorga el Servicio Ecuménico para la Dignidad Human (Sedhu), y que contempla un aporte financiero y hospedaje.
Cinco de los seis expresos de Guantánamo se negaron el lunes a firmar el acuerdo. Esta negativa, según reiteró el miércoles su abogado, Mauricio Pigola, se debe a que el documento es “demasiado genérico” y “no establece los montos ni de la vivienda ni de subsistencia”.
Los refugiados “lo único que quieren tener es seguridad de cómo se va a dar el transcurso de los años que tengan acá”, precisó Pigola.
Una de las inquietudes de los expresos es que la validez del acuerdo -vence en febrero de 2016-, pues, según ellos, el ministro de Exteriores, Rodolfo Nin Novoa, les dijo que sería de tres años, algo desmentido por el mismo canciller.

Desde el viernes, los sirios Abdelhadi Omar Faray, Ali al-Shaban y el tunecino Abdul Bin Mohamad protestan ante la embajada de Estados Unidos en Montevideo (capital de Uruguay) para exigir a Washington “lo necesario para llevar una vida normal como seres humanos”, así como un mejoramiento de su estado económico en el país sudamericano.
Los seis exprisioneros de Guantánamo llegaron a Uruguay en diciembre de 2014, tras pasar más de una década en la prisión estadounidense, ubicada en el sureste de Cuba.
El entonces presidente uruguayo, José Mujica, accedió a un pedido de su par estadounidense, Barack Obama, para recibirlos, alegando razones humanitarias.
Sin embargo, el actual mandatario, Tabaré Vázquez, que asumió en marzo la presidencia de Uruguay, ha señalado que el país no recibirá más detenidos de la prisión de Guantánamo.
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