• Una manifestación en contra de la detención del clérigo nigeriano Ibrahim al-Zakzaky, en Abuya, capital de Nigeria.
Publicada: jueves, 15 de marzo de 2018 2:40

El Movimiento Islámico de Nigeria (IMN, por sus siglas en inglés) ha alertado este miércoles del deterioro del estado de salud de su recluido líder, el sheij Ibrahim al-Zakzaky, y ha acusado al Gobierno nigeriano de quererlo mantener recluido hasta que le sobrevenga la muerte.

“¿Acaso los tiranos tienen detenido al valiente sheij cautivo, esperando el momento oportuno para matarlo, pese a que Dios lo ha rescatado de su intento para matarlo usando su poderío militar?”, ha indicado S.I. Ahmad, portavoz del IMN, al final de una marcha de protesta antigubernamental en Abuya, la capital de Nigeria.

“Le dispararon a quemarropa para que muera, pero Dios desea verlo vivo tras el bárbaro ataque de diciembre. Le han negado atención médica adecuada, pero todavía sigue vivo”, ha denunciado.

El portavoz nigeriano ha agregado, además, que el clérigo nigeriano todavía no se ha sobrepuesto de las heridas de bala que le fueron infringidas en su primera detención, mientras que su esposa, Zeenah, también está en estado grave y necesita atención médica.

¿Acaso los tiranos tienen detenido al valiente sheij cautivo (Ibrahim al-Zakzaky), esperando el momento oportuno para matarlo, pese a que Dios lo ha rescatado de su intento para matarlo usando su poderío militar?”, ha indicado S.I. Ahmad, portavoz del Movimiento Islámico de Nigeria (IMN, por sus siglas en inglés).

 

Estas declaraciones se producen después de que un gran número de manifestantes protagonizara una multitudinaria protesta en Abuya, en la que han reclamado la liberación inmediata del líder religioso y su cónyuge.

El pasado 13 de noviembre, Al-Zakzaky hizo su primera aparición pública después de que las fuerzas nigerianas lo detuvieran ilegalmente en 2015 y de que surgieran ciertos rumores acerca de que el clérigo musulmán había muerto en prisión.

El 13 de diciembre de 2015, soldados del Ejército nigeriano irrumpieron en la residencia del destacado clérigo en la ciudad norteña de Zaria, lo detuvieron y mataron a un número de sus seguidores, entre ellos algunos de sus hijos.

Su arresto provocó diversas manifestaciones en el país africano, las cuales fueron reprimidas brutalmente por la policía. En este sentido, Amnistía Internacional (AI) denunció que el Ejército nigeriano comete violaciones “impactantes” de los derechos humanos mediante el uso excesivo de la fuerza por parte de los militares.

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