• Una bomba atómica de EE.UU. lanzada sobre la ciudad japonesa de Hiroshima, 6 de agosto de 1945.
Publicada: domingo, 2 de septiembre de 2018 17:23
Actualizada: domingo, 2 de septiembre de 2018 18:11

Un infiltrado documento revela cómo el Pentágono planeaba atacar la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) y China con bombas nucleares.

De acuerdo con el documento desclasificado y publicado el pasado 15 de agosto en el sitio web de los Archivos de Seguridad Nacional de la Universidad George Washington, el Departamento de Defensa de EE.UU. (el Pentágono) estudiaba en la década de 1960 opciones “para destruir China y la Unión Soviética como sociedades viables”.

El Ejército estadounidense, señala la publicación, contemplaba en 1964 destruir las potenciales industriales de URSS y China y eliminar la mayor parte de su población, en un intento por paralizar avances industriales de estos países.

En cuanto a la ya desaparecida URSS, los estadounidenses planeaban pulverizar el 70 % de su industria en un ataque nuclear, al que describían de “preventivo” y “vengativo”.

Semejante escenario fue preparado también para China. El Ejército estadounidense planeaba arrasar 30 ciudades más importantes de este país asiático, matar a 30 % de la población y frenar sus capacidades industriales.

La “exitosa ejecución” del plan, según se destaca en el documento, garantizaba que China “no podía emerger como una sociedad viable”.

 

Planes contra China y la Unión Soviética nunca fueron ejecutados, aunque el Pentágono aún confía en su arsenal nuclear para disuadir a sus enemigos, en concreto China y Rusia, países que según las autoridades estadounidenses suponen un desafío para la seguridad nacional del país. Washington considera a China mayor amenaza que Rusia.

El pasado 25 de julio, el portal estadounidense The Military informó de que Washington se está preparando para un combate subterráneo en una hipotética guerra contra Rusia y China gastando medio millardo de dólares para tal objetivo.

Ante dichas medidas de EE.UU., tanto Pekín como Moscú han reiterado su intención de reforzar y desarrollar una capacidad confiable de disuasión nuclear para proteger la seguridad nacional y hacer frente a la hegemonía de Estados Unidos.

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