• Imagen del fósil de un huevo gigante de 66 millones de años hallado en la Antártida, en una fotografía obtenida por Reuters el 16 de junio de 2020.
Publicada: jueves, 18 de junio de 2020 1:16

Grupo de científicos de Chile y EE.UU. descubre el fósil de un huevo gigante, de 66 millones de años, en la Antártida, perteneciente a la era de los dinosaurios.

El descubrimiento se trata de un fósil llamado “The Thing” (la cosa), de casi 30 centímetros y 6,5 kilos, que correspondería a un reptil marino que vivió hace más de 66 millones de años; el segundo huevo más grande jamás descubierto detrás del ahora extinto “pájaro elefante”, que habitó Madagascar hasta el siglo XVIII, según informó el martes la revista Nature.

Tras realizar una serie de análisis, los científicos llegaron a la conclusión de que el hallazgo probablemente era un huevo de un mosasaurio, especie de reptil marino que habitó en Europa Occidental, Norteamérica, Sudamérica y la Antártica.

“Gracias a este hallazgo ahora sabemos que existen huevos de cáscara blanda de este tamaño”, manifestó David Rubilar, jefe del Área de Paleontología del Museo Nacional de Historia Natural de Chile. “Con este dato podemos comprender un poco más sobre la forma de reproducción de los grandes reptiles marinos de la era mesozoica”, concluyó.

El fósil tiene una cáscara blanda, que se muestra en gris oscuro en el dibujo (arriba a la derecha), con flechas que apuntan a sus pliegues y el sedimento circundante se muestra en gris claro. La sección transversal (abajo a la izquierda) muestra que el huevo consiste principalmente en una membrana blanda rodeada por una cáscara externa muy delgada.
El fósil tiene una cáscara blanda, que se muestra en gris oscuro en el dibujo (arriba a la derecha), con flechas que apuntan a sus pliegues y el sedimento circundante se muestra en gris claro. La sección transversal (abajo a la izquierda) muestra que el huevo consiste principalmente en una membrana blanda rodeada por una cáscara externa muy delgada.

 

También, los investigadores estudiaron una gran cantidad de lepidosaurios para evaluar el tamaño de la madre en comparación con las dimensiones del huevo, “lo que arrojó un rango amplio, entre 7 y 17 metros”, detalló Alexander Vargas, académico de la Facultad de Ciencias de la Universidad de Chile.

El descubrimiento marca un punto de inflexión tanto por su tamaño grande como por su rareza, ya que es “inédito” que se preserve un huevo de cáscara blanda, que, conforme al experto, “tienden a descomponerse con facilidad y no quedar preservados como fósiles”.

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