• Una cucaracha muerta.
Publicada: jueves, 1 de junio de 2017 9:49
Actualizada: jueves, 1 de junio de 2017 15:36

Aunque generalmente las encontremos en esta posición, no mueren así en la naturaleza.

Las cucarachas suelen morir cuando se los comen otros animales pequeños (lagartijas, arañas o escorpiones) o aves que se alimentan de insectos.

Y si llegan a morir de viejas, las cucarachas acaban descomponiéndose en el suelo.

La situación cambia cuando mueren en un ambiente artificial porque las superficies en las casas, ya sean de alfombra, mármol, piedra o madera, son mucho más lisas y resbaladizas que el suelo de un bosque.

Como las cucarachas tienen un dorso redondeado y grasoso, tres pares de patas largas y un centro de gravedad relativamente elevado, si se llegan a resbalar por la razón que sea, al no tener ramas, una superficie rugosa para maniobrar, les resulta muy difícil girarse otra vez.

Pero además, si en la casa se ha usado insecticida, este les provocará un espasmo muscular y caerán de espaldas.

 

La mayoría de esos venenos actúan inhibiendo una enzima llamada colinesterasa que cataliza un neurotransmisor conocido como acetilcolina.

Un exceso de esta sustancia química afecta el sistema nervioso de la cucaracha que pierde coordinación muscular y por eso queda patas para arriba, sin capacidad de darse vuelta.

No obstante, hay otros insecticidas -que se utilizan menos- y que actúan de forma más lenta atacando la respiración. En estos casos, es posible que la cucaracha muera boca abajo, cuando deje de moverse por la falta de energía que le provoca el quedarse sin aire.

snz/ktg/hnb