Brasil entra en la recta final de la campaña presidencial. Se acerca el domingo 4 de octubre y los brasileños acudirán a las urnas en una primera vuelta de las elecciones generales que definirán el rumbo del país a partir del 5 de enero de 2027 y durante los próximos cuatro años. El presidente brasileño Luis Inácio Lula Da Silva defiende unos comicios transparentes y sin injerencia extranjera.
En sus actos de campaña, el mandatario del gigante sudamericano ha mostrado al mundo un amplio respaldo popular; pero, en medio del fervor de sus simpatizantes, la empresa tecnológica Meta impuso una restricción del perfil publicitario de Lula en Facebook. El expresidente de Colombia Gustavo Petro criticó la medida y salió en defensa del presidente brasileño.
En declaraciones a la prensa, también la presidenta de México, Claudia Sheinbaum, defendió la celebración de unas elecciones presidenciales de Brasil sin injerencia extranjera.
Por estos días, el mundo dirige los ojos hacia América Latina, específicamente hacia Brasil. Lo que se disputará el 4 de octubre en el gigante suramericano trasciende el mapa geopolítico en un momento crucial para el continente, mientras Lula enfatiza en un mensaje clave: Brasil no cabe en el patio trasero de nadie.
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