•  “Una nueva guerra contra Irán incendiaría Asia Occidental”
Publicada: lunes, 5 de octubre de 2026 16:58

Cuando Irán advierte que una nueva agresión tendrá consecuencias para toda Asia Occidental, ponen de relieve el riesgo de una escalada regional, afirma un experto.

El analista internacional Pablo Jofré Leal ha sido consultado este lunes por HispanTV sobre las recientes advertencias de dos altos mandos militares iraníes en el marco de las amenazas militares estadounidenses-israelíes contra la República Islámica.

El comandante del cuartel general central de Jatam al-Anbia, el general de división Ali Abdolahi, aseveró que “si se inicia una nueva guerra contra Irán, el fuego de esta guerra alcanzará a todos”.

Mientras, el general de brigada Ali Fadavi, excomandante de la Fuerza Naval del Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (CGRI) de Irán, afirmó que las fuerzas estadounidenses se han alejado más de 1000 kilómetros de las fronteras iraníes y que esto no ha ocurrido por voluntad propia, y advirtió que cualquier base desde la que se lance una agresión contra Irán será considerada un objetivo.

 

Jofré Leal ha declarado que “cuando los mandos militares iraníes advierten de que una nueva agresión tendría consecuencias para toda la región y señalan la presencia militar estadounidense como uno de los principales factores de amenaza, están poniendo sobre la mesa una realidad que durante años ha sido ignorada”.

Ha hecho hincapié en que la “presencia militar de Estados Unidos en Asia Occidental, junto con su aliado sionista, no es sinónimo de paz ni de defensa. Por el contrario, constituye uno de los principales factores de desestabilización política, económica y militar de la región”, ha dicho.

Conforme al experto, las numerosas bases militares estadounidenses y británicas desplegadas en Asia Occidental funcionan como piezas de un engranaje de dominación que limita la soberanía de los países donde están instaladas y, al mismo tiempo, trasladan la inseguridad a esas naciones y a sus poblaciones. 

Ha señalado además que pretender presentar a Irán como un país debilitado o atribuirle intenciones armamentísticas para justificar una nueva confrontación no es más que una falacia comunicacional, un relato prefabricado destinado a preparar a la opinión pública para una agresión y, al mismo tiempo, desviar la atención de las propias crisis internas de Washington y de sus aliados.

Por tanto, agrega el analista, la cuestión no es solamente qué capacidad tiene Irán para responder, sino qué consecuencias tendría para toda Asia Occidental una nueva guerra. La región ya ha demostrado que la militarización y la injerencia extranjera no han generado estabilidad, sino más conflictos, destrucción e inseguridad.

El 28 de febrero, EE.UU. e Israel iniciaron una guerra contra Irán. Tras 40 días de combates, en abril entró en vigor un alto el fuego y, el 17 de junio, Teherán y Washington firmaron un memorando de entendimiento (MdE) con mediación de Pakistán. Trump rompió posteriormente el acuerdo y reanudó los ataques, a los que Teherán respondió bombardeando bases estadounidenses en la región y cerrando el estrecho de Ormuz. Irán condiciona su reapertura al fin de las hostilidades, el levantamiento de las sanciones y el desbloqueo de sus activos.

Fuente: HispanTV Noticias

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