Como respuesta, un grupo de artistas contemporáneos comenzaron a hacer referencia a este asunto en sus obras y a explorar tanto la literatura y las tradiciones persas como los rituales religiosos en busca de inspiración.
En este contexto cultural emerge, en 1962, un movimiento artístico conocido como Saqqa-Jane.
Los artistas del movimiento Saqqa-Jane consiguieron sintetizar lo moderno con lo tradicional, algo que ha tenido un gran impacto en el arte iraní.
