• Detrás de la Razón - Masacre a salas de maternidad, niños y médicos
martes, 23 de agosto de 2016 21:45

El centro de noticias de la ONU publica su total repudio al ataque que hizo Arabia Saudí sobre un hospital en Yemen.

El secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), Ban Ki-moon, condenó el ataque y lo calificó de inhumano. ¿Y eso qué?, se preguntan muchos intelectuales, críticos, activistas, universitarios en el mundo, pero sobre todo, los que están abajo de las bombas.

¿Y eso qué?, ¿de qué sirven las declaraciones de la ONU?, ¿no son acaso más indignantes las declaraciones de la ONU, que condenan los ataques? Porque son palabras que se han repetido una y otra vez, que parecen maleficio porque cada vez que se repiten, se incrementan los ataques.

Son palabras que sólo sirven para justificar la factura de la renta de sillas, manteles, el pago de meseros, edecanes, equipo de sonido y el funcionamiento de una sala en Nueva York, Europa o donde se encuentre el señor Ban Ki-moon, que necesita esos servicios para presentarse frente a la prensa y declarar: "condeno el ataque que hace Arabia Saudí".

!Ah! ¿sí? ,¿y eso qué?, ¿de qué sirve? Este ataque tan condenado por Naciones Unidas recientemente, dejó destruido un hospital donde había decenas de pacientes, donde había una salda de maternidad, donde la gente corría a curarse, donde miles encontraban un remedio para su enfermedad porque era uno de los hospitales más importantes en esa zona de Yemen, en la provincia de Haya, en la localidad de Abs.

Era uno de los pocos hospitales que tenía sala de maternidad, atención para niños, y médicos dispuestos a curar. Pues los bombardeos de Arabia Saudí, a placer, destruyeron ese sanatorio, dejando ensangrentado todo.

Una matazón de 19 personas y 20 heridos. Uno de los muertos era personal de Médicos Sin Fronteras (MSF), la organización altruista ONG, que provee atención médica gratuita a los bombardeados yemeníes.

“MSF evacuó a todos los pacientes y al personal. Con el cierre de este hospital que servía a toda la región, la comunidad ahora está privada de servicios médicos esenciales justo en el momento en el que su acceso es una cuestión vital”, denuncia Juan Prieto, Jefe de Misión en Yemen.

MSF, da las coordenadas precisas, de dónde está el hospital en el que están operando para que los aviones de guerra de Arabia Saudí los identifique y no los bombardee por equivocación. ¿Qué hace Arabia Saudí con esas coordenadas? Los bombardea. Y esto es como una comedia de terror:

"El bombardeo de ayer constituye el cuarto ataque en menos de 12 meses contra un centro al que MSF brinda apoyo en Yemen. Después de cada ataque, MSF recibe la confirmación reiterada de los actores en conflicto con promesas de que esto no volverá a pasar” explica Teresa Sancristóval, responsable de la Unidad de Emergencias de MSF.

Entonces una mala noticia para los yemeníes que se sumen en malas noticias. MSF está aterrada y no sabe qué hacer con el fuego que cae del cielo. Matan a su personal y amenazan su vida. Resultado: MSF abandona los hospitales del norte de Yemen.

Se acabó la ayuda gratuita mientras Arabia Saudí sea una amenaza para la vida incluso de los que están ayudando: “No queremos palabras de cortesía ni promesas excesivas que no llevan a ningún lado. Necesitamos ver pruebas de esas intenciones y el compromiso de que no habrá más ataques aéreos a instalaciones médicas, personal sanitario y pacientes”, argumenta Sancristóval.

El panorama de Yemen cada vez es peor. Repetimos hasta el cansancio esta reciente cifra: 8 de cada 10 yemeníes necesitan ayuda para sobrevivir; 14 millones de personas no tienen lo suficiente para comer, más de la mitad del país.

Las causas de los problemas son muchas, las más importantes: los diálogos de paz entre todas las partes, realizados en Kuwait, fracasaron; las palabras de la ONU siguen siendo de papel; y, que Yemen se desangra cada vez más y más rápido, ante la mirada de todo el mundo.

smd/ctl/hnb

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