• Las fuerzas de la Guardia Nacional de Venezuela vigilan de cerca una manifestación de la oposición en Caracas, la capital, 26 de abril de 2017.
Publicada: sábado, 29 de abril de 2017 10:06

El analista venezolano Eleazar Díaz Rangel aborda la violencia en Venezuela detallando el caso desde la postura opositora hasta la desinformación al respecto.

LOS HECHOS  VIOLENTOS

Imposible resumir los más importantes hechos criminales y vandálicos ocurridos entre el 19 de abril y el viernes; han sido tres días de muerte y de destrozos a la propiedad pública y privada; entre los primeros el hospital Materno Infantil “Hugo Chávez”, el Liceo Gustavo Herrera, instalaciones del Metro, varios CDI, Mercales incendiado; en Maracaibo las sedes del Min-Vivienda y del Instituto de Deportes; en Valencia robaron el cableado de la autopista del Este, otros daños menores; autobuses quemados en Margarita, etc., y en el sector privado decenas de modestos comercios saqueados en El Valle y otras áreas.

En cuanto a las víctimas fatales, deben sumar unas 20 muertes, entre ellas los ocho fallecidos electrocutados cuando saqueaban una panadería en El Valle; una señora muerta en San Cristóbal por un militante de “Vente Venezuela” que disparaba contra motorizados, y entre los efectivos policiales se cuentan 50 heridos y 65 GNB. Seguramente conoceremos en las próximas horas el balance de estos días, por lo pronto el vice El Aissami adelanta que “la derecha se alió con criminales”.

¿Y cuál ha sido la posición de los opositores? Algunos de sus dirigentes más radicales estimularon de palabra estas acciones, pero en algún momento, quienes no las apoyaban, pero se sentían presionados por los extremistas, guardaban absoluto silencio, lo que hicieron fue ¡acusar al Gobierno como responsable de la violencia!

La tercera fase es la comunicación. ¿Qué se supone transmitieron las agencias internacionales de noticias al exterior?

Acercarse a algunos de los principales diarios, escuchar y ver radio y televisión, permite saber que presentaban un panorama donde destacaban “la represión gubernamental contra manifestaciones y manifestantes opositores”. Ni una palabra, por ejemplo, de las dos nutridas manifestaciones habidas. Millones de latinoamericanos, usuarios de esos medios, hoy creerán lo que les informaron, deformando descaradamente la realidad. Como ya es costumbre. Y también lo creerán decenas de miles de venezolanos que se guían y orientan por informaciones similares difundidas en muchos medios.

¿Y qué pasará en los próximos días? En el exterior seguirán tratando de aislar a Venezuela. Extremistas opositores seguramente cerrarán los accesos a algunas urbanizaciones y mantendrán focos de disturbios; la mayoría de los partidos de oposición seguirán en silencio, mientras se esperan precisas definiciones de la acción del Gobierno, más allá de los desatendidos llamados al diálogo y a elecciones.

He recibido varios desacuerdos con mi opinión de que EE.UU., en estas condiciones, no intervendrá militarmente en Venezuela. El paisano Raúl López cree que EE.UU. tiene a Colombia en esa línea, que recordemos los antecedentes del Caldas y sus bases militares en ese país. Rafael Peña se pregunta de qué tamaño son los compromisos de los dirigentes de la MUD con EE.UU., y que hay que estar alertas; Pedro Hernández Castellanos recuerda la vigencia de la Doctrina Monroe, “debemos prepararnos para la defensa de la Patria”, y alguien sin firma, pero identificado: “usted está equivocado, ese peligro existe y subsiste”. Luis Holder transcribe importantes citas que refuerzan la idea de la intervención. Y solo una opinión coincidente con la mía: “Como en EE.UU. están cansados de los embarques que le ha hecho la oposición venezolana, pues es lógico que desista de esas intenciones”, Rafael R. Gutiérrez.

Ahora se reveló en Brasil lo que suponíamos es el origen del golpe parlamentario contra la presidenta Dilma Rousseff. Sucede que el presidente de la Cámara de Diputados, Eduardo Cunha, tenía varias acusaciones por corrupción, y le pidió a los diputados del PT que en la comisión que estudiaba su caso no votaran a favor de la investigación, estos le prometieron estudiar la propuesta, y Cunha le informó al vice Temer que ya estaba todo arreglado; no era así, en el PT, por supuesto, decidieron votar por la investigación, la que en efecto se aprobó (hace poco lo condenaron a 15 año de prisión). Pero Cunha, en venganza, como explicaba Temer, abrió el proceso contra la presidenta Rousseff, con los resultados ya conocidos. Con estas evidencias, ella envió la denuncia al Tribunal Supremo. A ver qué pasa.

“Si una nación demuestra que solo actúa con eficacia razonable y con el sentido de las conveniencias en materia social  y política, y si mantiene el orden y respeta sus obligaciones, no tiene por qué temer una intervención de Estados Unidos”, Theodore Roosvelt en su mensaje anual en 1904. Entendemos, es una cuestión de “portarse bien” a los ojos de Washington. Cada vez que hubo gobiernos que no siguieron esas orientaciones (en los siglos XX-XXI Bolivia, Argentina, Brasil, Chile, Paraguay, Ecuador, Uruguay, Perú, Colombia y Venezuela, para no citar los centroamericanos, pero sí a la República Dominicana, Granada y Haití) les salió su golpe de Estado, aunque para derrocar a los presidentes de Honduras, de Paraguay y de Brasil, cambió de métodos, no usaron la fuerza, sino al Congreso o a los Tribunales Supremos. Ahora pretenden hacerlo con Venezuela, que se porta mal con su petróleo y su política exterior, y ¡es “una amenaza” a la primera potencia del mundo!  

Sucedió que el 12 de abril el presidente Donald Trump anunció en la cadena Fox que “estamos enviando una armada muy poderosa” a los mares de Corea del Norte en respuesta a las accionistas belicistas de ese país. Parte del mundo lo consideró normal, seguramente en EE.UU. lo aplaudieron, y países hubo, como China, que advirtieron de los peligros que significaba. Cuando se creía que el portaaviones USS Carl Vinson “y su grupo de ataque” navegaban en esos mares, se informó que lo hacía en el océano Índico, ¡hacia Australia! Nadie ha aclarado nada. Pero imagínense ustedes que algo parecido pero en menor grado hubiese pasado en Venezuela, o en cualquier otro de nuestros países.

Rescaté una edición excepcional de los libros del pensador marxista Salvador de la Plaza, “Historia y retos del petróleo en Venezuela”, del Fondo Editorial Daniel Ramírez. Se trata de dos volúmenes, sobriamente impresos, que no deben faltar entre los interesados en esa tan importante materia; creo que en PDVSA deben tener ejemplares a disposición. Y aprovecho para acusar recibo de “Ezequiel Zamora”, de J.A. Calzadilla Arreaza, así como de la revista “SIC, resurgir de las cenizas”, Nº 792, con un título típico del periodismo sensacionalista “¿Derribaron el helicóptero? y de los semanarios “Tribuna Popular” (PCV) y “La Mecha Azul” (PPT) Creo que son los únicos partidos con publicaciones regulares.

Extrañó que un boletín de prensa de la Cancillería aparezcan Brasil, Argentina, Perú y Costa Rica como solidarios con Venezuela, al lado de Rusia, Bolivia, Nicaragua, El Salvador, y se ignoren, por ejemplo a Cuba y Ecuador, y a los países del Caricom. 

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