• El presidente de Ucrania, Petro Poroshenko.
Publicada: jueves, 14 de enero de 2016 19:19

El presidente de Ucrania, Petro Poroshenko, ha dicho este jueves que ha estado buscando la ayuda de EE.UU. y la Unión Europea (UE), para la recuperación de la península de Crimea de Rusia.

El mandatario ha dicho en una conferencia de prensa en la capital de Ucrania, Kiev, que quería poner en marcha un "proceso internacional que incluye a la UE, EE.UU y posiblemente los signatarios del Memorándum de Budapest" que podría desbloquear el control de Moscú en la península que se unió a Rusia en 2014.

En 2016, también debemos garantizar la renovación de la soberanía de Ucrania sobre (este) los ocupados territorios de Lugansk y Donetsk", ha dicho el presidente de Ucrania, Petro Poroshenko.

"En 2016, también debemos garantizar la renovación de la soberanía de Ucrania sobre (este) los ocupados territorios de Lugansk y Donetsk", ha dicho Poroshenko.

Crimea declaró su independencia de Ucrania el 17 de marzo de 2014 y solicitó formalmente formar parte de Rusia tras un referéndum el día anterior, en el que el 96,8 por ciento de los participantes votó a favor de la secesión. La participación de los votantes en el referéndum se situó en el 83,1 por ciento.

Una mujer sufraga su voto durante el referéndum sobre la anexión de Crimea a la Federación Rusa. 16 de marzo de 2014.

 

El "Memorándum de Budapest sobre garantías de seguridad" es un memorando diplomático que fue firmado en diciembre de 1994 por Ucrania, Rusia, EE.UU. y el Reino Unido. Según el acuerdo, Kiev aceptó convertirse en un estado libre de armas nucleares, con renuncia a su arsenal nuclear de la era soviética. El acuerdo, a cambio ofreció garantías de soberanía e integridad de Ucrania.

Unas semanas antes del referéndum en Crimea, el presidente ruso, Vladimir Putin, dijo que las garantías de la integridad territorial de Ucrania no podrían extenderse al Gobierno ucraniano que llegó al poder tras el derrocamiento del presidente Víctor Yanukovich en febrero de 2014.

La crisis de Ucrania y el reencuentro de Crimea con Rusia han conducido las relaciones del Kremlin con Occidente a su punto más bajo desde la Guerra Fría.

Desde entonces, EE.UU. y otros países occidentales han impuesto varias rondas de sanciones contra Rusia acusando a Moscú de estar involucrado en una crisis mortal en Ucrania, que estalló cuando Kiev lanzó operaciones militares contra las fuerzas independentistas en el este de Ucrania en 2014, acusaciones que Rusia ha rechazado reiteradamente.

Soldados ucranianos disparan granadas de mortero contra posiciones de los independentistas en Donbás.

 

De todos modos, las partes beligerantes de Ucrania llegaron a un acuerdo de tregua en una cumbre a la que asistieron los líderes de Rusia, Ucrania, Francia, y Alemania en la capital bielorrusa de Minsk el 11 y el 12 de febrero del año pasado.

No obstante el acuerdo no logró eliminar la violencia en las regiones, principalmente de habla rusa del este de Ucrania, ambos bandos acusándose uno al otro de violar el acuerdo de alto el fuego.

En un nuevo intento el miércoles, el Gobierno de Ucrania y las fuerzas independentistas llegaron a un nuevo acuerdo de tregua, tras las conversaciones entre los enviados de Rusia y Ucrania en Minsk con la ayuda de un negociador de alto nivel de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE).

Desde abril de 2014, las regiones orientales de Ucrania —sobre todo, Lugansk y Donetsk—, son escenarios de conflictos entre las fuerzas de Kiev y los independentistas que se han cobrado la vida de unas 8000 personas, además de dejar 1,3 millones de desplazados internos

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