"Turquía ha abandonado la postura de defensa y ahora está en modo de ataque (…) Dentro de esta perspectiva lanzaremos una ofensiva contra organizaciones terroristas en Siria. En Irak también seguiremos una táctica similar”, ha declarado en un discurso en el palacio presidencial de Ankara Recep Tayyip Erdogan.
El mandatario turco ha acusado además a otros países de apoyar directa e indirectamente al grupo takfirí EIIL (Daesh, en árabe) y a las Unidades de Protección Popular (YPG, por sus siglas en kurdo), siendo esta la razón de que se haya prolongado la ofensiva militar de Turquía en la ciudad de Al-Bab, en el norte de Siria.
Turquía ha abandonado la postura de defensa y ahora está en modo de ataque (…) Dentro de esta perspectiva lanzaremos una ofensiva contra organizaciones terroristas en Siria. En Irak también seguiremos una táctica similar", ha declarado el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan.
Erdogan también ha asegurado que la llamada "coalición internacional" dirigida por EE.UU. no está proporcionando un apoyo adecuado a Turquía en su ofensiva contra el grupo terrorista Daesh, el Partido de los Trabajadores de Kurdistán (PKK, por sus siglas en kurdo) y sus ramificaciones Partido de la Unión Democrática (PYD) e YPG.
Las tiranteces en las relaciones entre EE.UU. y Turquía son visibles desde la fallida asonada militar contra el Gobierno de Ankara y el apoyo que ofrece Washington a las milicias kurdas de Siria —a las que el Gobierno turco considera como terroristas—.
Las tensiones entre Ankara y Washington han hecho que altas autoridades turcas cuestionen por insuficiente el apoyo de la "coalición anti-EIIL" a las fuerzas turcas desplegadas en Siria, así como el uso de la base aérea de Incirlik.
Esta ha sido utilizada conjuntamente por las Fuerzas Aéreas turcas y estadounidenses y es además un importante centro de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en la región. Se cree que en ella se almacenan armas nucleares tácticas estadounidenses.
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