Cavusoglu ha realizado estas declaraciones hoy viernes, en respuesta a la llamada del canciller austriaco, Christian Kern, a la Unión Europea (UE) para que ponga fin a las negociaciones de adhesión de Turquía, ante la purga que Ankara lleva a cabo tras el fallido golpe de Estado del pasado 15 de julio.
"El canciller de Austria debería tener en consideración primero los problemas de su propio país. Muchos creen que Austria es la capital del racismo radical, así como un enemigo de los derechos humanos", ha declarado Cavusoglu.
El canciller de Austria debería tener en consideración primero los problemas de su propio país. Muchos creen que Austria es la capital del racismo radical, así como un enemigo de los derechos humanos", ha declarado el ministro de Asuntos Exteriores de Turquía, Mevlut Cavusoglu.
El jefe de la Diplomacia turca también se ha referido al acuerdo de inmigración establecido entre el bloque comunitario y Turquía, que implica la redistribución de refugiados a cambio de 3.000 millones de euros y de acelerar las conversaciones sobre la adhesión del país a la UE. Cavusoglu ha indicado que las dos partes deben comprometerse con tal acuerdo o, en caso contrario, derogarlo.
Poco después de las declaraciones del ministro turco, su par austriaco, Sebastian Kurz, ha rechazado las críticas con un mensaje en su cuenta de Twitter y ha pedido a Cavusoglu que actúe con "moderación".
Hace pocos días, la UE advirtió de un posible congelamiento de los diálogos con Turquía por la forma en que ha reaccionado Ankara a la intentona golpista.
Poco antes, el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, había declarado que Turquía no está en condiciones de convertirse en miembro de la UE en un futuro próximo, dada la posibilidad de que el país euroasiático incluya la pena de muerte en su legislación.
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