Sudamérica
EEUU ejecuta al mexicano Ramiro Hernández
Ramiro Hernández, mexicano preso en EE.UU., fue ejecutado el miércoles con una inyección letal en una prisión de Texas (centro-sur), pese a los constantes pedidos de diversas entidades humanitarias de suspender la ejecución, por violación de sus derechos consulares.
Hernández, de 44 años, había sido condenado a la pena capital en 2000 por el asesinato de Glen Linch (un profesor de historia quien había contratado al mexicano para realizar obras en su casa) y la violación a su esposa.
La ejecución de Hernández provocó protestas e ira del Gobierno mexicano, y de Amnistía Internacional (AI), ya que su caso era uno de los 51 mexicanos condenados a la pena capital en EE.UU. que debía ser revisado.
Hernández es el cuarto mexicano ejecutado dentro del llamado “caso Avena”, un fallo de 2004, emitido por la Corte Internacional de Justicia de La Haya que ordenó a Estados Unidos revisar los procesos de este caso, que aglutina los expedientes de 51 mexicanos condenados a muerte en ese país a quienes no se les respetó el derecho a la asistencia consular, estipulado en la Convención de Viena.
La Convención de 1963, ratificada por 175 países incluido Estados Unidos, prevé que todo extranjero debe recibir asistencia de sus representantes consulares tras ser informado de sus derechos.
La cancillería ha emitido una enérgica nota de protesta expresando “condena” por la ejecución de Hernández.
“El Gobierno de México insta de nuevo a Estados Unidos a adoptar acciones efectivas que impidan que el estado de Texas, o cualquier otro, lleve a cabo la ejecución de cualquier nacional mexicano en desacato del fallo Avena y en incumplimiento de sus obligaciones internacionales”, reza el texto.
Por su parte, la ONG Amnistía Internacional condenó la ejecución de Hernández y la tildó de “ilegal” por ser producto de un juicio irregular e incumplir el derecho internacional.
“No hay nada más absurdo que una atrocidad cometida en nombre de la justicia (...) Lo que sucedió hoy no fue más que un asesinato, un asesinato fundado en prejuicios raciales”, según Perseo Quiroz, director ejecutivo de Amnistía Internacional en México.
Otro mexicano ejecutado dentro de los 51 mencionados fue Edgar Tamayo Arias, quien EE.UU. ejecutó el 23 de enero en Texas en medio de tensiones diplomáticas entre Washington y México.
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