• El cardenal australiano George Pell.
Publicada: sábado, 5 de marzo de 2016 14:22
Actualizada: lunes, 7 de marzo de 2016 7:05

El influyente cardenal australiano George Pell, encargado de las finanzas del Vaticano, descartó renunciar a su cargo, pese al escándalo que salpica a varios curas pedófilos en su exdiócesis.

En una entrevista con la cadena británica Sky News, el exjefe de la Iglesia católica en Australia, que se convirtió en 2014 en jefe de la Secretaría de Economía de la Santa Sede, negó haber encubierto casos de pedofilia cometidos en los años 70 y 80 por sacerdotes y religiosos de la diócesis de Melbourne (sureste), cuando era arzobispo de esa ciudad.

No, no voy a renunciar. Eso sería tomado como una admisión de culpa", dijo el cardenal australiano George Pell.

Pell, de 74 años, ha declarado esta semana ante una comisión australiana que investiga dichos casos y aseguró que no estaba al tanto de los abusos que se cometían.

"No, no voy a renunciar. Eso sería tomado como una admisión de culpa", dijo Pell en una entrevista con Sky News, grabada en Roma, capital italiana, y transmitida el viernes en Australia.

"Si el Santo Padre me lo pide, le diría eso, pero haré todo lo que me pida", añadió.

Pell considera que fue una "coincidencia desastrosa" que cinco sacerdotes abusaran de menores cuando ejercía en esa ciudad.

El papa Francisco.

 

En 2013 la Iglesia católica de Australia admitió haber ocultado durante décadas los abusos sexuales a menores de edad cometidos por miembros de la congregación eclesiástica, y confirmó la existencia de 620 casos de abusos sexuales contra menores, incluidos niños de 7 y 8 años, cometidos por sacerdotes desde la década de 1930.

El purpurado reconoció el domingo tras su primera audición que la Iglesia católica "ha cometido enormes errores" al permitir que los sacerdotes violaran y acosaran sexualmente a miles de niños durante siglos.

"No estoy aquí para defender lo indefendible. La Iglesia ha cometido enormes errores y trabaja para remediarlos", afirmó.

El Vaticano defendió el viernes sin titubeos al cardenal australiano por la defensa "digna y consistente" que hizo de su actitud frente a los casos de pedofilia en su diócesis, calificada en cambio de insuficiente por las víctimas del escándalo que lo acusan de encubrirlos por décadas.

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