Para el estudio, realizado por científicos de la Universidad de Nuevo México en Albuquerque (EE.UU.), los investigadores se sirvieron de una cabeza de maniquí con un medidor de rayos ultravioleta A y B para ver los niveles a los que se exponían por la reflexión del Sol en diferentes dispositivos durante una hora, de once a doce del mediodía.
Estos dispositivos se utilizan normalmente para la comunicación o el entretenimiento, por lo que es fácil que los usuarios pasen por alto el potencial de la reflexión de sus pantallas a menos que dé un excesivo resplandor", ha reconocido Mary Logue, coautora de la investigación.
"Estos dispositivos se utilizan normalmente para la comunicación o el entretenimiento, por lo que es fácil que los usuarios pasen por alto el potencial de la reflexión de sus pantallas a menos que dé un excesivo resplandor", ha reconocido Mary Logue, coautora de la investigación.
En una primera etapa, pusieron al maniquí a 'leer' una hoja de una partitura de música, una revista y varios dispositivos electrónicos a unos 40 centímetros de distancia con el medidor de rayos UV y en una segunda, a 30 centímetros con el mismo ángulo para imitar la posición con la que se suelen usar estos dispositivos cuando uno los tiene en la mano.

Descubrieron que con los dispositivos más alejados, la revista abierta aumentaba la exposición solar un 46 por ciento en comparación con la hoja de la partitura, que deja pasar más luz y no la refleja a la cara.
Pero con las tabletas, aumentó la exposición solar hasta un 85 por ciento, y con los portátiles en un 75 por ciento. Cuando acercaron los productos al rostro del maniquí, en una segunda prueba, observaron cómo la exposición solar aumentaba un 36 por ciento.
Por ello, Logue reconoce que esta exposición indirecta puede sumarse a la exposición solar directa que va acumulando un individuo y podría de esta forma, incrementar los riesgos que la exposición a los rayos UV tiene.
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