• Michael Phelps, el nadador estadounidnese, en los Juegos Olímpicos Río 2016.
Publicada: viernes, 27 de enero de 2017 14:16
Actualizada: domingo, 29 de enero de 2017 3:30

Los investigadores han dicho que los deportes de raqueta, la natación y el aeróbic previenen un infarto.

Investigadores del Reino Unido, Finlandia, Austria y Australia han trabajado conjuntamente para determinarlo, y los resultados de su estudio se publicaron a finales de 2016 en el British Journal of Sports Medicine: los deportes que reducen en mayor medida el riesgo de fallecer por culpa de una enfermedad del corazón o de tipo vascular son, por este orden, los deportes de raqueta (tenis, pádel, bádminton, squash), la natación y el aeróbic (incluyendo también la danza y otras disciplinas de gimnasia para mantenerse en forma). Por el contrario, ni el ciclismo, ni correr, el fútbol ni el rugby causaron una reducción significativa de las posibilidades de morir por esta causa.

"Podría explicarse por su patrón de ejercicio interválico", apunta el doctor Carlos de Teresa, miembro de la Junta de Gobierno de la Sociedad Española de Medicina del Deporte. "Alternan periodos de actividad a una cierta intensidad con otros de reposo o recuperación. Y son precisamente este tipo de actividades físicas las que han demostrado efectos más positivos para la salud en la población general”, afirma el médico. 

Alternan periodos de actividad a una cierta intensidad con otros de reposo o recuperación. Y son precisamente este tipo de actividades físicas las que han demostrado efectos más positivos para la salud en la población general”, dice el doctor Carlos de Teresa.

Deportes de raqueta: gasto energético elevado

Un estudio de 2007 realizado por investigadores de las universidades de Maastrich (Holanda) y Carolina del Norte en Chapel Hill (EE.UU.) puso de relieve que el tenis "está asociado a un menor riesgo de enfermedad cardiovascular (…), reduce la tensión arterial (…) y mejora la función cardiaca". Tanto el tenis como el pádel, el bádminton y el squash son ejercicios que combinan "componentes interválicos de alta intensidad con descansos entre los puntos de juego. Esto provoca un gasto energético elevado que contribuye a controlar el peso graso y a aumentar el peso y la funcionalidad musculares. Esto, a su vez, tiene un efecto beneficioso frente a la obesidad y la diabetes", indica el doctor Carlos de Teresa.

El tenista español Rafael Nadal en Torneo de tenis de Australia, 27 de enero de 2017.

 

Natación: muchos músculos implicados

Con la natación se ejercita buena parte de la musculatura corporal. El experto en medicina del deporte revela que además estimula, por una parte, el desarrollo muscular y, por la otra, la coordinación neuromuscular. A nivel cardiovascular, este último efecto es clave, ya que “implica una actividad neurológica que facilita el control de la presión arterial. Asimismo, el aumento de la masa muscular que se consigue con la natación incrementa también el gasto energético, lo que mejora el perfil lipídico (el nivel de grasas en sangre tales como el colesterol y los triglicéridos) y el peso graso".

Aeróbic: buena coordinación neuromuscular

Los ejercicios aeróbicos son muy cardiosaludables. En la gimnasia tipo aeróbic o la danza, al igual que en la natación, también interviene una coordinación neuromuscular positiva para nuestro sistema cardiovascular. Ayuda a mantenernos en un peso saludable: según esta tabla de la Universidad de Harvard (EE.UU.), con 30 minutos de danza una persona de 70 kilos perdería unas 223 calorías; unas 260 calorías en el caso de 30 minutos de ejercicio aeróbico moderado. Además, este tipo de actividades “tienen un componente lúdico, que aporta todos los efectos beneficiosos que se contraponen a los producidos por el estrés”, señala de Teresa.

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