Putin denuncia que la rusofobia y el neonazismo se han convertido en norma tanto en Ucrania, como los países bálticos.
“Las potencias occidentales han instalado a Volodímir Zelenski como presidente de Ucrania para encubrir la exaltación del nazismo”, así lo dijo el mandatario de Rusia en una entrevista televisiva. Destacó que los dirigentes neonazis de Kiev persiguen un “genocidio” de rusoparlantes.
Desde Moscú también se advierte sobre el posible retorno de armas nucleares de EEUU al Reino Unido. La portavoz de la Cancillería rusa, María Zajárova, aseguró que Moscú considera un posible despliegue de estas armas como un paso hacia la escalada. Así que exigió la eliminación de la infraestructura que permitiría su rápido despliegue en Europa.
Todo esto ocurre cuando la situación en el campo de batalla parece poco favorable a Kiev. El ministro de Defensa ruso, Serguéi Shoigu, describió la contraofensiva de Ucrania como completamente infructuosa aunque indicó que la situación en la región meridional de Zaporizhzhia, controlada por Rusia, es tensa.
Asimismo Shoigu comunicó que las fuerzas armadas de Ucrania han perdido más de 66 mil soldados y más de 7600 unidades de armamento desde que lanzaron su ofensiva a principios de junio.
Al mismo tiempo, el ministro ruso destacó que, mientras las Fuerzas Armadas de Rusia eliminan la infraestructura militar ucraniana, los combatientes de Kiev atacan objetivos civiles y promocionan esos ataques terroristas como victorias militares.
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