• El presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan (decha), y su homólogo ruso, Vladimir Putin.
Publicada: martes, 28 de junio de 2016 7:08
Actualizada: martes, 20 de diciembre de 2016 5:43

Las disculpas “tardes y muy pocas” del presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, por el derribo del caza ruso se debe a su “fracasada política extranjera”.

Así lo declaró el lunes el presidente del Comité de Asuntos Exteriores del Consejo de la Federación de Rusia, Konstantin Kosachev, en reacción al reciente acto del mandatario turco que tras mucho tiempo de rechazar, por fin se vio obligado a presentar una carta de disculpas por la muerte del piloto ruso, en un intento por expresar su intención para normalizar sus lazos con Moscú.

Obviamente la política exterior turca ha fracasado en casi todos los frentes y Erdogan, que es responsable de eso, ahora necesita una pequeña victoria diplomática”, asegura el presidente del Comité de Asuntos Exteriores del Consejo de la Federación de Rusia, Konstantin Kosachev.

“Obviamente la política exterior turca ha fracasado en casi todos los frentes y Erdogan, que es responsable de eso, ahora necesita una pequeña victoria diplomática ... tal victoria, tal vez, podría ser la normalización de las relaciones con Rusia”, aseguró Kosachev.

El funcionario ruso calificó de “muy tarde” el tiempo de la presentación de dicha carta de disculpas, dado que, a su juicio, lógicamente “todo esto debería haber ocurrido inmediatamente después del incidente”. Pues consideró que hay que hacer mucho más cosas que “una simple carta de disculpas”.

El presidente del Comité de Asuntos Exteriores del Consejo de la Federación de Rusia, Konstantin Kosachev.

 

A las declaraciones de Kosachev se suman otras similares del jefe adjunto del Comité de Asuntos Internacionales del Senado ruso, Vladímir Dzhabárov, quien sostuvo el mismo lunes que la recuperación de las relaciones ruso-turcas en un futuro cercano, aun después de las disculpas de Erdogan es imposible. “Se requiere mucho tiempo para recuperarlas”, señaló.

 

Las relaciones entre Rusia y Turquía se enfriaron después del 24 de noviembre de 2015 cuando cazas turcos derribaron una aeronave militar rusa Sujoi Su-24, un incidente que se saldó con la muerte del piloto, el teniente coronel Oleg Peshkov. Desde aquel entonces las tensiones entre ambos lados llegaron a elevarse a niveles nunca antes vistos, llevando a las dos partes a lanzarse declaraciones incendiarias y hasta, en ocasiones, amenazantes.

Moscú cortó todos sus lazos militares con Ankara y adoptó represalias económicas tales como la prohibición de vuelos chárter entre ambos países y de que personas jurídicas rusas contraten a nacionales de Turquía.

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