El buque, perteneciente a las Fuerzas Armadas de Rusia, que desde el mar Negro entró en las aguas de Turquía, en el mar de Mármara, pasando por el estrecho del Bósforo, siguió su camino hacia el Mediterráneo.
Durante el paso a través del estrecho, el buque ruso estuvo bajo vigilancia de una embarcación de la Guardia Costera de Estambul.
Asimismo, se informa que algunas de las fuerzas rusas, durante el paso, vigilaban con sus armas y otras monitoreaban con las cámaras los alrededores.
Este ocurre mientras que Turquía puso trabas el año pasado a la navegación de buques rusos por los estrechos del Bósforo y Dardanelos entre el mar Negro y el Mediterráneo, en un intento para impedir la presencia de Rusia en Siria donde había lanzado una ofensiva contra el grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe).
Moscú ha recalcado en reiteradas ocasiones que Ankara no puede bloquear los estrechos turcos para naves y buques rusos que se dirigen a Siria, ya que eso representaría una violación del derecho internacional y, en particular, de la Convención de Montreux firmada por la mayoría de los países.
Las relaciones entre Moscú y Ankara sufrieron un deterioro después de que Turquía derribara el pasado 24 de noviembre, cerca de la frontera turco-siria, un bombardero ruso tipo su-24 que retornaba a su base tras operativos contra terroristas en Siria.
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