Cientos de ciudadanos cubanos que migraban hacia EE.UU. han quedado varados en Panamá, luego de que el pasado 12 de enero el expresidente de ese país Barack Obama pusiera fin a la política conocida como “pies secos, pies mojados”, que permitía a los cubanos la posibilidad de obtener la residencia permanente un año después de llegar a EE.UU. incluso si lo hacen ilegalmente, siempre que lograran tocar tierra en el país, y que desde 1995 amparaba la regularización de los isleños en el país del norte.
Varios de estos migrantes cubanos aseguran estar en Panamá hace más de 7 meses, y por el cierre de las fronteras en países limítrofes tuvieron que permanecer aquí, sin saber con claridad cuál será su destino.
El presidente panameño, Juan Carlos Varela, ordenó para los próximos días el traslado de los cubanos que se encuentran en la Ciudad de Panamá (capital) hacia un refugio en Gualaca, provincia de Chiriquí, límite con Costa Rica.
A pesar de las regulaciones impuestas por la actual Administración, dirigidas a regular el flujo migratorio; el país centroamericano continúa siendo un lugar de tránsito para miles de migrantes, quienes en muchas poniendo en riesgo sus vidas, han abandonado su país de origen en busca de nuevos horizontes.
John Alonso, Ciudad de Panamá.
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