Publicada: domingo, 9 de julio de 2017 11:57
Actualizada: domingo, 9 de julio de 2017 13:55

Indudablemente el Gobierno de Nicolás Maduro ha cometido errores en su Administración, pero esto jamás será buena excusa para optar por el terrorismo.

No es factible acusar al otro siempre de todos los desaciertos en que se puede incurrir. Sin embargo, ello no es justificación para promover terrorismo y golpes foráneos con el fin de entregar el país a una potencia extranjera.

Y la razón fundamental de esta afirmación es que, insistiendo en los errores que se han cometido, existe un sistema internacional de información avalado por élites financiero-militar-industrial cuyo único fin es hacer del mundo un mercado de objetos y donde el ser humano no tiene validez como tal.

La confirmación la dan dos continentes y países vasallos donde el tema es recurrente. Por ejemplo, en España, en la segunda quincena de mayo se emitieron más de doce menciones a la nación americana durante cada día en todos los canales televisivos. Lo anterior con el fin de “informar” sobre la tragedia que ocurre allí, el terrorismo de las autoridades, la represión, etc., creando un panorama desolador basado en el odio hacia un sector de la sociedad que plantea una política bolivariana.

En el caso de América Latina, los canales públicos y privados de México, que copan casi el 100% de los ciudadanos, emitieron un promedio similar y planteando la misma temática sin cambio alguno. En Chile, donde existe al igual que las naciones anteriores una concentración televisiva de todo el espectro visual, ocurrió lo mismo.

El objetivo es mentalizar a la opinión pública que toda acción, por agresiva que sea contra la administración presidencial, es válida y adecuada. Así, se abre la puerta a la ocupación desde el exterior o a la lucha por parte de bandas ultraviolentas.

¿Cómo explicar esta situación?

Para la mayoría de espectadores que reciben sólo una versión de la realidad, como “noticias bien explicadas”, la falta de otra versión de los hechos impide un análisis objetivo y crea una sensación de impotencia que únicamente pide castigo a través de la violencia. Obviamente los propietarios de los Medios que concentran el mensaje están vinculados al capitalismo salvaje cuya función es destruir naciones y apoderarse de sus riquezas por cualquier camino, incluyendo asesinato, bloqueo económico, destrucción de la infraestructura y otros mecanismos anómalos. La orden es tajante: llenar de hechos y explicaciones, aunque sean falsas, la mente social para agravar la situación política y económica.

Extrañamente, si no se comprende la verdad, lo que se percibe es que se oculta la violencia de bandas paramilitares haciéndolas parecer como grupos estudiantiles valientes, la quema de hospitales como un simple autoatentado para acusar a los indefensos pobladores, la incineración de chavistas como no existente y la existencia de detenidos por incitar al golpe de estado simplemente como “presos políticos” y no delincuencia subversiva.

Mientras la “prensa libre” dé una sola versión de los hechos impidiendo pensar a la comunidad, por tanto, disminuyendo su capacidad intelectual de razonamiento, los sentimientos negativos serán los que primen al decidir sobre lo falso y verdadero. Lo cierto es que ningún país entra en desabastecimiento de víveres y medicinas si el sector propietario de las industrias y el comercio no lo decide así…tal como ocurrió en Chile claramente.

Lo principal es que toda persona que crea su deber conocer el origen de un problema, tal como sucedió en Siria donde se presentaron condiciones muy similares al comienzo de la desestabilización y que finalizaron en una guerra internacional contra el gobierno legal, busque la información desde diversos ángulos para comprender cuales son los actores que causan dicha problemática: culpar a los gobiernos no puede ser siempre la única sindicación pues hay que tomar en consideración otras responsabilidades donde existen élites que tienen intereses usualmente perversos respecto a las personas, sus bienes, las familias, naciones y el planeta mismo.

Fundamental es que los venezolanos resuelvan como ciudadanos su propia situación a través de los instrumentos pacíficos que la Carta Magna les ofrece y donde no sea el odio la única fuente de cambio. Sólo con un acertado mecanismo de diálogo y concertación se puede disminuir la grave situación que vive dicha nación. La violencia o el terrorismo jamás son las herramientas que justifican un fin.

Carlos Santa María
Carlos Santa María Carlos Santa María es Doctor en Filosofía y Ciencias de la Educación, profesor universitario, columnista de varios medios nacionales e internacionales y ha escrito dieciséis libros en el campo humano, político y pedagógico.

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