Publicada: viernes, 19 de mayo de 2017 10:21

En cualquier sistema y en cualquier país, las elecciones parlamentarias y presidenciales son bastante importantes debido a que el que llegue al poder, por un periodo determinado, gestionará todos los asuntos internos y externos del país.

Sin embargo, las elecciones en Irán, al igual que otros países que se oponen al sistema hegemónico buscando independencia y autodeterminación, son totalmente diferentes y cuentan con más importancia.

Una fuerte oposición al nuevo sistema de Irán 

El triunfo de la Revolución Islámica de Irán en 1979, supuso un gran cambio en las ecuaciones regionales e internacionales. A nivel regional, el cambio del sistema en Irán se interpretó como una debilidad del régimen israelí, un importante aliado del rey Pahlavi, el que ejercía los planes hegemónicos de Washington y sus aliados occidentales en Oriente Medio. En este sentido, el exsecretario del Tesoro de EE.UU., George Pratt Shultz, declaró: “La Revolución Islámica de Irán es el peor enemigo común de Occidente en toda la historia”. Asimismo, en su libro “Victoria Sin Guerra”, el expresidente norteamericano, Richard Nixon, escribe: “Para nosotros, el Islam de Jomeini es mucho más peligro que la Unión Soviética. El cambio ha iniciado en forma de huracán y no somos capaces de pararlo”.

A nivel internacional, la Revolución Islámica de Irán significó un gran desafió para el modelo de la hegemonía y la arrogancia mundial. Teherán enviaba un claro mensaje a los países sometidos; la posibilidad de ser independientes en las ecuaciones internacionales y su derecho a la autodeterminación. Este mensaje se interpretó como un enorme peligro para aquel modelo dominante en el mundo.

De acuerdo con esa situación, que suponía un gran peligro para los intereses de EE.UU, después del triunfo de la Revolución Islámica y, especialmente, tras la caída de la Unión Soviética, Washington concentró sus esfuerzos para provocar un cambio o intentar derrocar al sistema iraní. Razón por la cual impulsaron una guerra de ocho años, utilizando como instrumento el régimen dictatorial iraquí de Saddam Husein.

Al ver que la guerra física había fracasado, recurrieron a una guerra blanda para lograr su objetivo. Impusieron sanciones, que según las autoridades iraníes son ilegales, bajo el pretexto de que el país pretendía fabricar armas atómicas. Por este medio buscaban dos objetivos: primero presionar al pueblo y dificultar su vida cotidiana para provocar un enfrentamiento con el sistema del país, y segundo, aislar al pueblo y al Gobierno iraníes en la arena internacional.

Elecciones y legitimidad del sistema iraní

Con todo lo mencionado acerca de la razón de la enemistad de EEUU y sus aliados con Irán, se puede entender la importancia de las elecciones en el país persa.

En este contexto, hay que destacar que los enemigos del pueblo y sistema iraníes pretenden, al aumentar las sanciones y presiones al pueblo iraní, motivar a los iraníes a no participar en las actividades y eventos que ponen de relieve el apoyo de los ciudadanos al sistema del país, así como las marchas con motivo del día de la victoria de la Revolución Islámica y las elecciones municipales, parlamentarias o presidenciales. De hecho, cuando los ciudadanos en un país no crean en el sistema gobernante, no harán algo que le dé legitimidad, en este caso, las elecciones que se realizan en el país.

Sin embargo, si repasamos la historia de las elecciones del país nos da cuenta de una realidad que siempre y cuando haya amenazas serias y sanciones, la participación será mucho más de lo esperado. Por ejemplo, en los primeros años de la victoria de la Revolución Islámica y en el auge de la Guerra Impuesta por Irak a Irán, es decir, en 1981, se celebró las presidenciales de Irán cuando, los iraníes, con una participación de 74.26%, eligieron a Ayatolá Seyed Ali Jamenei. Asimismo, cuando las sanciones contra Irán estaban aumentando día a día y la situación se había convertido en la más drástica posible, los iraníes acudieron a las urnas en 2009 y con una participación de 85% eligieron a Mahmud Ahmadineyad. Cuatro años después, en unas circunstancias que el país había superado los disturbios postelectorales, el pueblo una vez más, con una participación de 72.7%, apoyaron la victoria de Hasan Rohani, el actual presidente iraní.   

¿Por qué apoyan al sistema?

Los iraníes conscientes de la falta de libertad de expresión y la ausencia de su derecho de autodeterminación durante muchos años antes de la Revolución Islámica, hoy consideran importante su rol en el destino del país. Los ciudadanos mediante diferentes comicios electorales deciden quien debe gobernar el país y quienes deben establecer las leyes, cosas que fueron ignoradas durante la época monárquica en el país persa.

En este contexto, hay que añadir que Irán hoy desempeña un rol importante y clave en las ecuaciones regionales e internacionales. Por lo que, actualmente, para solucionar el conflicto y la crisis en Oriente Medio, Irak, Siria, El Líbano, y Yemen, entre otros, llaman a Teherán. El caso más reciente, ha sido la petición de Reino Unido y EE. UU, entre otros, a Irán para que éste colaborare con la autodenominada Coalición Internacional contra Daesh. Hecho que demuestra el reconocimiento a la relevancia de este país en las ecuaciones internacionales. Asimismo, Irán, pese a todas las sanciones impuestas en su contra, se ha desarrollado en diferentes campos como defensivo, aeroespacial, entre otros. En el sector científico, posee el séptimo lugar mundial en nanotecnología y dispone del puesto 14 en la biotecnología. Respecto a su situación en el campo aeroespacial, es uno de los 24 miembros fundadores del Comité de las Naciones Unidas para los Usos Pacíficos del Espacio Exterior, fundado en 1959, además de ser el noveno país del mundo en alcanzar la tecnología del lanzamiento de satélites al espacio. Asimismo, ha lanzado con éxito varios satélites al espacio, el último, el Fayr de fabricación totalmente local que se colocó con éxito en órbita. Además, ha tenido grandes avances en el sector defensivo, de una forma que ya es autosuficiente en la fabricación de varios tipos de misiles, tren de aterrizaje, drones, submarinos, cazas de combate, destructores…

Con todo lo expuesto, se puede decir que la presencia de los iraníes en los comicios electorales y las multitudinarias marchas en apoyo al sistema, pone de relieve que el pueblo persa no se rinde ante las amenazas y presiones y seguirá en la escena para preservar lo que ha conseguido a través de la revolución islámica, es decir, su derecho de autodeterminación.

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