• Hallan una fosa común en Veracruz, México.
Publicada: lunes, 26 de junio de 2017 7:55
Actualizada: lunes, 26 de junio de 2017 22:16

Tan solo en nueve años, entre 2007 y 2016, hallan en México 1075 fosas clandestinas, con un total de 2024 cuerpos, revela un informe.

Este informe, titulado ‘Violencia y Terror, hallazgo sobre fosas clandestinas en México’ ha sido llevado a cabo mediante cifras proporcionadas por 12 entidades, autoridades federales e informes de organismos relacionadas con los Derechos Humanos.

Este estudio elaborado por la Universidad Iberoamericana (UIA) y la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de Derechos Humanos (CMDPDH) ha revelado que estados como Guerrero, Jalisco, Chihuahua, Coahuila y Tamaulipas concentran una de cada tres fosas encontradas en el país. Por otro lado, en los estados de Baja California Sur, Hidalgo, San Luis de Potosi y Tabasco han registrado un menor número.

En Aguascalientes, Campeche, Chiapas, Oaxaca, Puebla, Querétaro, Quintana Roo, Tlaxcala y Yucatán no se ha encontrado ninguna fosa clandestina.

El rector de la universidad mexicana que ha llevado a cabo el informe, David Fernández Dávalos, ha explicado que esto no significa que "que no haya fosas clandestinas en esos estados, sino que--de existir-- no fueron registradas por los medios de comunicación, o no tuvieron las menciones suficientes para integrarse en el conteo final".

También ha querido agregar que "las fosas están ahí para ser descubiertas, no para ocultar. No son para guardar un secreto, sino para proclamar que la impunidad se ha enseñorado de nuestro país".

En sus conclusiones, el estudio incluye que la cifra de fosas clandestinas en el país podría ser mucho mayor, debido a que aún no se ha informado sobre ellas.

Argumentamos que dicha práctica tiene hoy en día el objetivo de 'eliminar' los cuerpos de personas previamente desaparecidas pero, al mismo tiempo y de forma paradójica, dejar visibles las huellas de la violencia ejercida sobre ellas. Lo anterior con dos objetivos de carácter pedagógico: generar terror y, con ello, lograr control, y hacer alarde de la impunidad con la que se puede actuar en México", revela el informe elaborado por la Universidad Iberoamericana (UIA) y la Comisión Mexicana de Defensa y Promoción de Derechos Humanos (CMDPDH).

 

"Se observan dos patrones de comportamiento: por un lado, la presencia constante de fosas en ciertos municipios y, además, con picos en determinados años; por el otro, la presencia de un alto número de fosas, cuerpos y/o restos exhumados en estados donde hubo violencia significativa en un año específico y la posible combinación de estas variables".

Con respecto a la inhumación clandestina de personas en casos de contextos violentos, el estudio añade que "por posibles actores estatales y no estatales es una práctica que, a casi tres décadas de la llamada guerra sucia, vuelve a ser recurrente en nuestro país aunque con una nueva correlación de actores y contextos distintos".

"Argumentamos que dicha práctica tiene hoy en día el objetivo de 'eliminar' los cuerpos de personas previamente desaparecidas pero, al mismo tiempo y de forma paradójica, dejar visibles las huellas de la violencia ejercida sobre ellas. Lo anterior con dos objetivos de carácter pedagógico: generar terror y, con ello, lograr control, y hacer alarde de la impunidad con la que se puede actuar en México", ha añadido el documento.

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