• 21 cristianos egipcios secuestrados y decapitados por EIIL en Libia
Publicada: martes, 17 de febrero de 2015 9:48

La intervención militar del Reino Unido y sus aliados de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) en Libia que tenía supuestamente como objetivo restablecer la paz, no tuvo ningún otro logro que solo crear un verdadero desastre y un bastión seguro para los terroristas.

La campaña militar extranjera en Libia para derrocar al régimen de Muamar Gadafi, que tuvo el visto bueno del primer ministro inglés, David Cameron, aunque fue aclamado como un triunfo para la OTAN en 2011, es considerada ahora un desastre en la política exterior del país europeo, según un artículo publicado el lunes por la agencia británica 'Sky News'.

La campaña militar extranjera en Libia para derrocar al régimen de Muamar Gadafi, que tuvo el visto bueno del primer ministro inglés, David Cameron, aunque fue aclamado como un triunfo para la OTAN en 2011, es considerada ahora un desastre en la política exterior del país europeo, según un artículo publicado el lunes por la agencia británica 'Sky News'.

Londres que desempeñó un clave rol en esos ataques fracasó en su intento de llevar a cabo una transición política en Libia, dejando a ese país en un vacío de poder, un paraíso seguro para los grupos terroristas y un corredor para el tráfico de armas y de refugiados.

En Libia, país que estaba previsto convertirse en un Estado fuerte, pacífico y seguro después de la ofensiva castrense de la OTAN, son frecuentes los secuestros, asesinatos y saqueos.

Durante su visita realizada en 2013 a Libia, Cameron afirmó: "En la construcción de la nueva Libia no tienen mejor amigo que el Reino Unido. Acompañaremos a ustedes en cada paso del camino".

Un video difundido recientemente por el grupo terrorista Daesh que muestra la decapitación de 21 trabajadores egipcios secuestrados en la ciudad de Sirte (este de Libia) por integrantes de esa agrupación, es una demostración horrenda de la profundidad de la crisis que aqueja a ese país.

La experiencia de la intervención militar occidental en Libia y sus nefastas consecuencias para ese país es una historia repetitiva, ya que la comunidad internacional no olvida lo que trajo la incursión castrense de la OTAN para los iraquíes en 2003.

Igual que lo dijo el año pasado el embajador británico en los EE.UU. (1997-2003), Christopher Meyer: "Estamos cosechando lo que sembramos en 2003".

Lo que está pasando ahora en Irak, Siria, Libia y varios otros países de la región, donde grupos terroristas como EIIL cometen los peores crímenes contra la población, es el resultado directo de las políticas erróneas de los países occidentales.

En julio de 2014, el exanalista de la Agencia de Seguridad Nacional de EE.UU. (NSA, por sus siglas en inglés) Edward Snowden, citado por varios medios, reveló que Daesh había sido creado mediante un trabajo conjunto de los servicios de Inteligencia de Estados Unidos, el Reino Unido y el régimen de Israel.

Según Snowden, el objetivo de la creación de este grupo takfirí radica en la formación de una organización terrorista capaz de atraer a todos los extremistas del mundo a un sitio, mediante la estrategia llamada ‘el nido del avispón’.

ftm/rha/kaa