La agencia estatal de noticias nipona Kiodo, citando al primer ministro japonés, Shinzo Abe, ha comunicado este lunes que, según el nuevo decreto de seguridad gubernamental, las fuerzas de defensa, por primera vez en la historia del país, podrán participar en operaciones logísticas, como el suministro de armas y combustible, para apoyar a los efectivos de EE.UU. u otros extranjeros envueltos en acciones militares en las afueras de las fronteras de Japón, en especial, en el Oriente Medio y el océano Índico.
El decreto elimina al Ejército las limitaciones geográficas, por ende, la Armada japonesa puede cooperar en operaciones logísticas con las fuerzas extranjeras en todo el mundo, particularmente en las regiones afectadas del Oriente Medio y las aguas del océano Índico”, ha puesto de manifiesto el premier japonés.
“El decreto elimina al Ejército las limitaciones geográficas, por ende, la Armada japonesa puede cooperar en operaciones logísticas con las fuerzas extranjeras en todo el mundo, particularmente en las regiones afectadas del Oriente Medio y las aguas del océano Índico”, ha puesto de manifiesto el premier japonés ante el Parlamento.
Para Kiodo, la decisión de Abe contradice las declaraciones de 1999 del entonces el primer ministro Keizo Obuchi, quien aseguró que las fuerzas de defensa japonesas de ninguna manera pueden realizar operaciones militares y logísticas fuera de su patria.
Abe también ha autorizado al Ejército apoyar militarmente a los aliados de Tokio ante los ataques armados, si fuera necesario.

Desde 2012, el actual Ejecutivo busca reformar el artículo IX de la Constitución del país con el fin de rearmar a las tropas del Ejército y “aumentar la seguridad y la capacidad defensiva de los ciudadanos”.
En julio de 2014, el Gabinete nipón aprobó una resolución que reinterpreta el mencionado artículo para ejercer el derecho a la autodefensa colectiva, empero se enfrentó con la fuerte oposición de diferentes sectores del país.
Desde que asumiera el cargo hace más de dos años, Abe, criticado por su actitud belicosa, aflojó la prohibición de las exportaciones de armas y revirtió una caída en el gasto de defensa en medio de una disputa territorial con China.
Los esfuerzos de Tokio para incrementar los poderes de los militares siguen un acuerdo alcanzado el pasado 27 de abril entre ese país y EE.UU., que potencia su cooperación en defensa, lo que transformará su alianza militar, dando a las Fuerzas Armadas de Japón un papel global más ambicioso.
Bajo las nuevas “directrices”, Japón podrá acudir a ayudar a las fuerzas estadounidenses amenazadas por un tercer país o desplegar buques barreminas en una misión en Oriente Medio, indican fuentes oficiales.
La alianza militar entre Tokio y Washington, además de levantar fuertes rechazos y protestas entre la nación nipona, ha generado mucha preocupación entre los vecinos, a saber, China y Corea del Sur, países que fueron víctimas de la ofensiva de Japón en la primera mitad del siglo 20.

Tanto el presidente de China, Xi Jinping, como su homóloga de Corea del Sur, Park Geun Hye, expresaron su preocupación después de que Abe hiciera esa reinterpretación de la Constitución de Paz de su país el año pasado.
msm/ctl/nal

