Normalmente, uno o dos cetáceos se quedan varados cada año, pero esta es quizá la primera vez que encontramos a más de 100 en la playa".
Los cetáceos fueron descubiertos en la localidad de Hokota, en la prefectura de Ibaraki, a 100 kilómetros al noreste de Tokio.
Agentes de la guardia costera de Japón junto con residentes iniciaron una operación de rescate. Se usan láminas de plástico para levantar y devolver a los animales al océano. Además, los residentes arrojan sus cuerpos con agua para no dejar secar la piel.

Varios animales presentaban profundas heridas. Otros, ya muertos, fueron enterrados por los residentes. El Ayuntamiento no pudo proporcionar ningún balance.
"Normalmente, uno o dos cetáceos se quedan varados cada año, pero esta es quizá la primera vez que encontramos a más de 100 en la playa", ha afirmado un guardacostas.
"Los ultrasonidos que emiten los delfines para orientarse podrían haber sido absorbidos por los bancos de arena, lo que los habría desorientado", ha explicado Tadasu Yamadao, investigador del Museo Nacional de Naturaleza y Ciencia, al periódico Yamiuri.
El acuario Oarai ha aseverado a su vez que este tipo de delfines se encuentra normalmente en aguas más profundas, lo que hace que se convierta en un hecho muy raro, más aún en semejante cantidad.
El delfín de cabeza de melón es una especie relativamente común en aguas japonesas, donde los pescadores capturan cada año centenares de cetáceos, una práctica condenada por los organismos de defensa de los derechos de los animales.
Hace cuatro años, más de 50 delfines de este tipo se vararon en una playa cercana, a unos 20 kilómetros al sur de Hokota.
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