Miles de pensionados salieron a las calles de Atenas, capital griega, para protestarse contra el nuevo plan propuesto por el Gobierno del primer ministro heleno, Alexis Tsipras, a la Troika (Banco Central Europeo (BCE), Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Comisión Europea (CE)) en la que se prevé recortar las pensiones y aumentar el impuesto.
Nos sentimos totalmente traicionados, totalmente decepcionados, este Gobierno está continuando las políticas de recortes que todos los otros Gobiernos adoptaron. Lo que estamos viendo son incontables impuestos directos e indirectos que, otra vez más, el hombre común en la calle será forzado a pagar”, ha dicho Manolis Rallakis, secretario general de la fundación de Pensionados Griegos.
“Nos sentimos totalmente traicionados, totalmente decepcionados, este Gobierno está continuando las políticas de recortes que todos los otros Gobiernos adoptaron. Lo que estamos viendo son incontables impuestos directos e indirectos que, otra vez más, el hombre común en la calle será forzado a pagar”, ha dicho Manolis Rallakis, de 75 años, quien es el secretario general de la fundación de Pensionados Griegos.

Los congregados instaron al Gobierno griego a recordar sus promesas al pueblo heleno a la hora de las elecciones y alterar el nuevo plan propuesto en el que los acreedores de Grecia le otorgarán nuevos paquetes financieros de rescate a dicho país y, en cambio, Atenas recortará cerca de 2 mil millones de euros en pensiones, aumentará el impuesto sobre los que tienen altos y medianos niveles de ingreso.
“Las pensiones han sido recortadas entre 60 y 40 por ciento y ahora quieren recortarlas aún más con más contribución por sistemas de salud y cosas por las que ya pagamos durante el tiempo que trabajamos. Es indignante”, añadió Rallakis.
El lunes el Gobierno griego, para poder concretar un acuerdo con la Troika antes del 30 de junio, fecha en que debe pagar cerca de 1.6 mil millones de euros al FMI por sus deudas con esta institución financiera, presentó una nueva propuesta a la Troika. Atenas tendrá que seguir pagando cuotas de su deuda de cerca de 360 mil millones de euros a sus acreedores hasta el 2054.

Las negociaciones han resultado ser muy difíciles y no se sabe si las partes pueden llegar a un acuerdo antes de la fecha límite del 30 de junio, fecha en que Grecia debe rembolsar 1600 millones de euros al FMI. Grecia no cuenta con suficientes fondos para poder pagar su deuda el 30 de junio.
Las últimas negociaciones entre el Gobierno heleno y sus acreedores, celebradas en Bruselas (capital belga), concluyeron sin llegar a un acuerdo, a causa de divergencias importantes y exigencias “irracionales” de los acreedores, según autoridades griegas.
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