En esa protesta, celebrada en la localidad de Pont de Buis, en el poblado de Finisterre (noroeste), los participantes conmemoraron la muerte de Rémi Fraisse, un joven activista ecologista, que falleció el año pasado por la violencia policial.
La policía mutila, la policía asesina", gritaban los manifestantes.
“La policía mutila, la policía asesina”, gritaban los manifestantes, muchos de ellos con máscaras, antes de ser bloqueados por las fuerzas de seguridad en un puente de dicha localidad.
La policía utilizó gases lacrimógenos para dispersar a los manifestantes, que habían sido convocados por diversas asociaciones de derechos civiles.
De acuerdo con fuentes estatales, los participantes tenían previsto ocupar una fábrica de producción de armamento como gases lacrimógenos, granada y balas de goma, sin embargo, las fuerzas de seguridad lo impidieron.
Rémi Fraisse, de 21 años de edad y estudiante de Ciencias Ambientales, perdió la vida en octubre de 2014 por un proyectil de la policía durante una movilización ecologista contra un pantano en Sivens.

Su fallecimiento provocó masivas protestas y manifestaciones en todo el país, las cuales fueron condenadas por las autoridades galas.
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