La carrera para los comicios presidenciales de Francia está al rojo vivo. La decisión del candidato conservador a las elecciones presidenciales, François Fillon de seguir en campaña, pese a su imputación judicial por el escándalo de supuestos empleos ficticios a familiares, ha causado fuertes críticas.
No obstante, el propio Fillon ha criticado la investigación en marcha en su contra calificándola de un asesinato político. Por otro lado, la Eurocámara votó a favor de retirar la inmunidad parlamentaria a la líder del partido Frente Nacional, Marine Le Pen.
Le Pen está bajo investigación por la Justicia por divulgar, en 2015, en su perfil de Twitter, fotografías de ejecuciones del grupo terrorista EIIL (Daesh, en árabe). También hace frente a un proceso judicial por supuesta atribución de empleos ficticios a sus guardaespaldas y a su secretaria personal.
Por su parte, el candidato independiente a la presidencia, Emmanuel Macron sigue adelante con su campaña electoral. Entre otras cosas, promete eliminar las desigualdades en el sistema de pensiones, eliminar participaciones estatales en grandes empresas y reducir el tamaño del Parlamento.
Todo esto, mientras una nueva encuesta muestra que Macron y Le Pen disputarán la segunda vuelta electoral, donde Macron conseguiría el 60 por ciento de los votos frente al 42 por ciento de Le Pen.
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